Venus podría ser el hogar humano del futuro

En los últimos años, la humanidad mira al cielo en busca de nuevos horizontes que conquistar, mientras busca posibles alternativas de cara a un futuro escenario en el que la Tierra podría no ser habitable. En ese contexto, el primer candidato claro sigue siendo el satélite natural del planeta, la Luna. Las misiones Apolo lograron que varias personas tocaran su superficie, y el reciente anuncio del programa Artemis buscará repetir la proeza, que entre otras cosas pretende establecer bases permanentes allí. Más a largo plazo, los planes involucran a Marte, sobre el que también existen ya iniciativas privadas y gubernamentales que quieren explotar las posibilidades del planeta rojo. Asimismo, hay otros lugares del Sistema Solar que son mirados con atención, sobre todo la luna Titán, algunas de cuyas características invitan a pensar en que alberga condiciones favorables para albergar algún tipo de vida. Pero ahora se ha postulado un nuevo candidato: Venus.

Puede resultar un poco contradictorio, ya que Venus es el planeta con mayores temperaturas del sistema solar (unos 460ºC, con pocas variaciones entre el día y la noche), con una presión atmosférica 93 veces mayor a la de la Tierra, y cuenta con nubes de dióxido de carbono y lluvias de ácido sulfúrico. Y, aún así, podría ser nuestro hogar en el futuro. Esa es la conclusión de un reciente estudio publicado en The Astrophysical Journal Letters y liderado por Mattias Green.

De acuerdo con los autores, Venus fue un lugar muy diferente anteriormente, con una atmósfera más fría y océanos líquidos en su superficie. Había una mayor variación de temperaturas entre el día o la noche, algo que se atribuye a su atmósfera y a una rotación lenta: lo que a la Tierra le toma casi 24 horas, es decir un día, en Venus requiere alrededor de 243 días, el tiempo necesario para completar una rotación sobre su eje. Durante algún tiempo, los astrónomos han sospechado que Venus podría haber girado más rápidamente, lo que habría sido un factor clave para poder soportar un océano líquido en su superficie (y posiblemente incluso vida). En cuanto a la causa de esto, la teoría más aceptada era que un impacto masivo influyó en la rotación de Venus.

Pero el equipo de Green propuso una opción diferente: ¿y si los responsables fueran los océanos de Venus? En pocas palabras, las mareas habrían actuado como un freno en la rotación del planeta debido a la fricción generada entre las corrientes de marea y el fondo marino. El equipo simuló cómo sería Venus con océanos de profundidad variable y un período de rotación que oscilaba entre 243 y 64 días. Lo que descubrieron fue que las mareas oceánicas habrían sido suficientes para reducir la velocidad hasta 72 días terrestres cada millón de años. Dado que fue esta reducción en la velocidad de rotación lo que causó que los océanos de Venus se evaporaran, lo que llevó al efecto invernadero, esta interrupción privó a Venus de su habitabilidad.

¿Y todo esto para qué? La tecnología actual sigue sin poder “terraformar” ningún entorno ajeno a la Tierra. Aún así, el equipo busca con las simulaciones identificar estrategias para reducir el efecto invernadero presente en Venus para que recupere sus océanos líquidos. Un escenario futurible a muchísimos años vista, pero que podría convertirse en prioridad en algún momento, según cambien las condiciones de vida en la propia Tierra.

https://iopscience.iop.org/article/10.3847/2041-8213/ab133b/pdf

Sobre nosotros Félix Ruiz

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