¿Podrían ser las ECM una suerte de sueños lúcidos?

La muerte sigue siendo un enigma indescifrable para todos los que viven. No hay respuestas definitivas que no pasen por el propio trance al cruzar ese umbral invisible entre esta existencia material y lo que viene después de la muerte biológica. Sin embargo, las ECM son fenómenos que se viene estudiando desde la neurociencia o la psicología desde hace décadas, y arrojan pistas sobre el posible origen de algunas experiencias narradas por miles de testigos en cuanto a la posible existencia de una realidad que trasciende al momento del fallecimiento.

Este estudio va en esa línea, relacionando estas ‘visiones’ con otra experiencia universal como es el sueño. El estudio ha sido realizado por investigadores del Rigshospitalet, el Hospital Universitario de Copenhague, de la Universidad de Copenhague, Dinamarca; del Centro de Investigación de Accidentes Cerebrovasculares de Berlín; y de la Universidad Noruega de Tecnología, Trondheim.

El mismo estudio ha determinado que el 72% de las personas que han vivido estas experiencias las consideran desagradables, aunque un análisis más pormenorizado de la estadística determina que en realidad el 53% de las experiencias se consideran agradables y sólo el 14% desagradables. En este caso, el factor subjetivo se antoja clave.. Una vez más, cada caso parece ser particular y único, aunque se puedan establecer una serie de pilares básicos sobre los que pivotan las experiencias.

El estudio ha comprobado que estas experiencias son frecuentes incluso en personas que no están en peligro inminente de muerte, como las que han experimentado ataques cardíacos, accidentes automovilísticos, situaciones de ahogamiento o de combate armado. Es decir, situaciones de estrés extremo o de shock potente. Los investigadores han establecido también que las experiencias cercanas a la muerte están relacionadas con un trastorno específico del sueño, que ocurre cuando la fase REM se cuela en el estado de vigilia, provocando alucinaciones.

Este hecho sugiere que tal vez las experiencias cercanas a la muerte podrían ser una forma de soñar, aunque esta suposición no puede considerarse una conclusión de esta investigación. Los resultados de este estudio se presentaron la semana pasada en el 5º Congreso de la Academia Europea de Neurología (EAN), que reunió en Oslo a más de 6.000 neurólogos de todo el mundo.

La investigación se desarrolló a través de 1.034 personas de 35 países que fueron seleccionadas a través de una plataforma de crowdsourcing en línea (para eliminar el sesgo de selección).

A todas se les preguntó si alguna vez habían tenido una ECM. Si respondían “sí”, se les pedía más detalles, siguiendo la escala formulada por el psiquiatra Bruce Greyson, de la Universidad de Virginia, para medir los aspectos y características de las experiencias cercanas a la muerte.

De los más de mil seleccionados, un total de 289 personas informaron haber tenido una ECM, y 106 de ellas alcanzaron un umbral de 7 en la escala de ECM de Greyson (lo que confirma una ECM verdadera). Alrededor del 55% percibió la ECM como una verdadera amenaza para la vida y el 45 por ciento señaló que no era realmente peligrosa para la vida.

Lejos de ser una experiencia placentera asociada con sentimientos de paz y bienestar, como lo han informado algunos estudios anteriores, el nuevo estudio descubrió una tasa mucho mayor de personas que informaron que su ECM fue desagradable. En general, de todas las personas que relataron una ECM, el 73% dijo que era desagradable y solo el 27% dijo que era agradable. Sin embargo, en aquellos que alcanzaron una puntuación de 7 o más en la escala de ECM de Greyson (una ECM confirmada), esto cambió a un 53 por ciento, lo que indica una experiencia agradable, y solo un 14 por ciento una desagradable.

La nueva investigación arroja más luz sobre las ECM: el 87% de las experiencias analizadas relatan una percepción anormal del tiempo y el 65% describen una velocidad excepcional del pensamiento. Asimismo, el 63% habla de haber experimentado sentidos excepcionalmente vívidos y el 53% la sensación de haber estado separados de su cuerpo e incluso fuera de él, durante la experiencia cercana a la muerte.

Las personas analizadas en este estudio describen de diferente forma la experiencia: unos sentían una paz total y otras que su alma era absorbida por una fuerza superior. Otros relatan que escucharon cantos de ángeles, que eran conscientes de estar fuera del cuerpo, que vieron pasar su vida delante de ellos y que se encontraban en el túnel que supuestamente les conduciría a otra forma de vida. Otros relataron que notaron compañía en ese momento y que en ocasiones se sintieron paralizados, incapaces de moverse.

Sobre la base de la información obtenida de estudios anteriores, los investigadores encontraron una asociación entre las ECM y la intrusión del sueño REM en el estado de vigilia. Cuando el sueño REM se entromete en la vigilia, algunas personas relatan alucinaciones visuales y auditivas y otros síntomas como la parálisis del sueño, que ocurre cuando se sienten conscientes pero no pueden moverse.

La intrusión de sueño REM en la vigilia fue más común en personas con puntuaciones de 7 o más en la escala de ECM de Greyson (47 por ciento) que en personas con puntuaciones de 6 o menos (26 por ciento), o en aquellas por debajo del umbral sin tales experiencias (14 por ciento).

Los investigadores consideran que tanto en la ECM como en el sueño lúcido se viven sensaciones similares, como la consciencia de la experiencia y la parálisis corporal, lo que les lleva a relacionar ambas experiencias como parte de un proceso cerebral parecido.

El investigador principal, Daniel Kondziella, neurólogo de la Universidad de Copenhague, explica en un comunicado: “nuestro hallazgo central es que confirmamos la asociación de experiencias cercanas a la muerte con la intrusión del sueño REM en la vigilia. Aunque la asociación no es causalidad, identificar los mecanismos fisiológicos detrás de la intrusión del sueño REM en la vigilia podría mejorar nuestra comprensión de las experiencias cercanas a la muerte“.

El estudio no concluye que la ECM sea un sueño lúcido similar al que se vive cuando la fase REM se cuela en el estado de vigilia, sino que propone investigar en esa dirección para conocer si las experiencias cercanas a la muerte son un mero producto de la actividad cerebral o algo diferente todavía sin aclarar.

https://www.eurekalert.org/pub_releases/2019-06/sh-oi1062519.php

https://www.biorxiv.org/content/10.1101/532341v1

Sobre nosotros Félix Ruiz

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