La Luna está encogiendo debido a las heladas de su interior

Durante esta semana se han dado a conocer los planes de la agencia espacial norteamericana para llevar de nuevo a seres humanos a la luna, haciendo especial hincapié en que una mujer sea parte del equipo. De ahí el nombre elegido para el nuevo programa, que no es otro que Artemis (Artemisa, hermana de Apolo). El desafío es enorme, teniendo en cuenta diversos factores como los plazos que se manejan o la competencia de otros países como China, que buscan adelantarse incluso en ese hito para la mujer. Pero igualmente se ha dado a conocer otro dato más que hace referencia al satélite, y que hasta ahora no se había tenido en cuenta: está encogiendo debido al frío de su interior.

La Luna se arruga al encogerse. La corteza superficial de la Luna es frágil, por lo que se rompe a medida que la Luna se encoge, formando “fallas de empuje” donde una sección de la corteza se empuja hacia arriba sobre una parte vecina. La NASA explicó que esta nueva investigación fue posible gracias a la creación de un algoritmo que procesó datos sísmicos tomados en los años sesenta y setenta, precisamente cuando se desarrollaron las misiones Apolo. Publicado en un reporte para la revista Nature Geoscience, la investigación se realizo con data recolectada por el satélite “Moon Orbiter” enviado en el 2009 por NASA para orbitar la Luna y tomar imágenes de su superficie. La nueva evidencia proporcionada fue utilizada para analizar datos sísmicos de instrumentos que los astronautas arrojaron sobre la superficie durante las misiones que acabaron en éxito para los Estados Unidos en la primera carrera espacial.

Estos datos combinados ayudaron a los ingenieros lunares a comprender qué ocasionaba estos sismos, deduciendo que la Luna se ha comprimido unos 150 pies (aproximadamente 50 metros) en los últimos cientos de millones de años, poco tiempo considerando el satélite de la Tierra tiene 4,53 miles de millones años de edad. Astronómicamente hablando, este proceso está siendo relativamente rápido.

A pesar de todo, este proceso se entiende como normal. Hay otros cuerpos celestes que sufren fenómenos parecidos. Entre ellos Mercurio, cuyas fallas de empuje sugieren que ha encogido bastante más que la Luna. Los planetas rocosos se expanden al calentarse y se encogen cuando ocurre lo contrario. El papel de los elementos líquidos y su cantidad a lo largo de la vida de los planetas y satélites en esta ecuación aún está por aclarar.

Según Thomas Watters, científico principal del Centro para Estudios Planetarios y de la Tierra en el Centro Nacional de Aire y Espacio del Museo Smithsonian, hay terremotos de hasta cinco grados en la escala Richter. Bastante fuertes, por tanto. Estos “moonquakes” (terremotos lunares) serán cada vez más frecuentes, debido sobre todo a ese proceso de enfriamiento. Algo que deberá ser tenido en cuenta a la hora de abordar las futuras misiones tripuladas.

https://bigthink.com/surprising-science/moonquakes

Sobre nosotros Félix Ruiz

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