Hallada finalmente la ciudad perdida de Etzanoa, en Kansas

Es posible que muy pronto haya que agregar otra gran nación de nativos americanos a la lista de pueblos eliminados por los ávidos y genocidas conquistadores españoles tras su llegada al continente americano. La localización de la ciudad perdida de Etzanoa, descubierta recientemente en Kansas, lleva 400 años constituyendo un rompecabezas para los historiadores. Cuando la plaga de los conquistadores españoles llegó al Nuevo Mundo, eliminaron y/o expulsaron de sus tierras a diversas civilizaciones y culturas como los Arawaks (Taínos) del Caribe, los incas de Perú, los aztecas y mayas de America Central, y los pueblos desarrollados a lo largo de lo que más tarde se convirtió en la frontera entre México y Estados Unidos.

Es posible que los españoles también fueran culpables de otro enorme holocausto en Etzanoa a lo largo del siglo XVII. Esta ciudad aparece descrita en documentos históricos, pero su paradero fue desconocido hasta que un arqueólogo miembro de la Universidad Estatal de Wichita, en el estado de Kansas, comenzó a realizar excavaciones a lo largo de los últimos años.

Los genocidios en Latinoamérica alcanzaron su punto más bajo (aunque continuaron) durante la guerra mexicano-estadounidense de 1848-1849. En esa guerra, los estadounidenses culminaron el robo del hasta entonces territorio mexicano de Texas, además de Nuevo México, Colorado, Arizona, Utah, Nevada, y California, que entonces incluía parte de lo que hoy es el sur de Oregón.

El reciente hallazgo del antiguo asentamiento de Etzanoa indica que posiblemente fuera una ciudad habitada por al menos 20.000 miembros de la tribu Wichita. Se encuentra en Arkansas City, en el sur del estado de Kansas. El lugar está siendo explorado e investigado por el célebre arqueólogo Donald Blakeslee. Es posible que Etzanoa fuese de mayor tamaño que la ciudad precolombina de Cahokia, en el cercano estado de Illinois.

El doctor Blakeslee comentó al Kansas City Star  que logró confirmar con la ayuda del adolescente Adam Ziegler que se trataba de la antigua ciudad de Etzanoa, ahora reducida a escombros tras una batalla librada en 1601 en la que los españoles abrieron fuego de cañones contra los guerreros nativos que les atacaban. La recuperación de tres balas de cañón ha permitido identificar la localización de Etzanoa.

Conocemos la historia de Etzanoa gracias a los escritos dejados por los soldados que conquistaron Nuevo México a las órdenes del conquistador Juan de Oñate. Oñate fundó la colonia de Nuevo México. Los soldados escribieron que viajaron al norte hasta las Grandes Llanuras, donde combatieron con los nativos de la zona 60 años después de que la expedición de Coronado al norte partiera desde México hacia lo que hoy es el Sudoeste de los Estados Unidos para descubrir las Siete Ciudades de Oro, tal y como eran conocidas.

Oñate y sus 70 hombres partieron de Nuevo México descubriendo una gran ciudad en la confluencia de dos ríos. Los guerreros nativos los vieron venir y anunciaron su intención de luchar contra los españoles arrojando polvo al aire. Oñate llamó Rayados a estos guerreros Wichita porque lucían rayas pintadas y tatuadas sobre sus rostros. Las patrullas armadas de exploradores españoles que iban en vanguardia entraron en Etzanoa y la encontraron vacía: los miles de habitantes de Wichita habían huido al norte. Los soldados encontraron 2.000 grandes viviendas formando diferentes grupos. Habían sido construidas con forma de colmena, y cada una de ellas podía alojar a unas 10 personas. En torno a las viviendas había campos de maíz.

Los soldados españoles huyeron al sur al ponerse nerviosos ante el gran tamaño de Etzanoa. Al huir se toparon con centenares de guerreros lanzándoles una lluvia de flechas. Los nativos atacaron a los 70 soldados de Oñate. Se trataba de los Escanxaques, enemigos de los Wichita que habían venido a atacarles, pero que finalmente atacaron a los españoles en lugar de a la ciudad de Etzanoa.

Los soldados españoles lograron rechazar a los Escanxaques gracias a sus cuatro cañones, pero 60 de los conquistadores se encontraban heridos. Posteriormente, los indios explicaron a los españoles que Etzanoa se prolongaba muchas millas más allá del punto en el que los conquistadores dejaron de explorar la ciudad.

Wenzel escribe en el Kansas City Star: “Blakeslee afirma que los Wichita fueron maltratados por el destino, diversas enfermedades epidémicas y por la guerra. Va a intentar enmendar todo lo que pueda. La viruela y otras enfermedades mataron, probablemente, a decenas de miles después de 1600.”

Blakeslee cree que los Wichita subsistían a base de maíz, frijoles y diferentes tipos de calabazas, añadiendo a continuación que es probable que también comiesen carne de bisonte. Los nativos americanos sabían cómo aprovechar el bisonte para elaborar todo tipo de artículos para el hogar, como mantas de piel, herramientas de hueso, y los tendones, que utilizaban para propósitos diversos. Es posible que los Wichita establecieran una red comercial con los ancestros de los indios Pueblo de Nuevo México que llegaría a alcanzar las 550 millas (885,14 kilómetros) de distancia.

http://www.kansascity.com/news/state/kansas/article145026439.html

Sobre nosotros Félix Ruiz

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