Maldición grabada sobre antigua estela asiria recae sobre un comisario de policía de Londres

“Quienquiera que retire esta imagen de la presencia de Salmanu y la lleve a otro lugar, tanto si la arroja al agua como si la cubre con tierra, o se la lleva y la coloca en una casa sacrílega donde sea inaccesible, que el dios Salmanu, el Gran Señor, derroque su soberanía; que su nombre y semilla desaparezcan de la tierra; que viva en la comunidad de las esclavas de su tierra.”

Estas son las palabras traducidas de la maldición grabada sobre una antigua estela asiria que se remonta al 800 a. C., y que se encuentra actualmente en el centro de una disputa entre su antiguo propietario y el comisario de la Policía Metropolitana de Londres. El comisario ha sido demandado por un comerciante de antigüedades libanés tras confiscar la policía la reliquia debido a las sospechas sobre la legalidad de su procedencia. La estela se encuentra partida en dos, y el Museo Británico alberga la mitad superior de esta reliquia ‘maldita’. La institución renunció a adquirir la mitad inferior de la estela cuando fue subastada en el año 2014 a causa de las dudas sobre cómo había llegado a manos del comerciante de antigüedades.

Esta estela de basalto dedicada al rey Adad-Nirari III procede de la antigua ciudad de Dur-Katlimmu, la actual ciudad siria de Sheikh Hamad, donde fue erigida como elemento sagrado conmemorativo de una victoria militar. El fragmento del Museo Británico, en el que se ve la imagen de la cabeza del rey, fue descubierto en 1879 y adquirido por el museo dos años más tarde al coleccionista privado Joseph M. Shemtob. La parte inferior de esta estela regia fue puesta a la venta por un coleccionista privado de Génova en Londres en el año 2014 a través de la casa de subastas Bonhams, con un valor estimado de entre 600.000 y 800.000 libras. La estela fue “dada como regalo de padre a hijo en los años 60”, según la casa de subastas , aunque se desconocen los detalles de cuándo abandonó Siria. Los responsables de la casa de subastas Bonhams decían confiar en su procedencia, pero The Telegraph ha informado de que la Policía Metropolitana de Londres confiscó la pieza ante las quejas de la Fundación Cultural Saadeh, con sede en Beirut, desde la cual se aseguraba que la estela procedía de excavaciones ilícitas.

La estela entera mediría unos 2,10 metros de altura, y en ella se observa la imagen del rey Adad-Nirari III, soberano de Mesopotamia entre los años 810 a. C. y 783 a. C., en postura de adoración ante símbolos divinos diversos: el disco solar alado de Shamash, la estrella de Ishtar/Venus, diosa de las pasiones humanas en el amor y la guerra, y el rayo del dios de las tormentas Adad. Su mano derecha está alzada en gesto de veneración, y en su mano izquierda porta una maza de guerra. En las caras laterales de la estela hay grabadas inscripciones cuneiformes, así como en su cara frontal sobre el propio cuerpo del rey. La inscripción dice así:

“Negal-eres, gobernador del país de Rasappa… presentó una imagen de Adad-nerari III, rey de Asiria, su señor, al dios Salmanu, su Señor, quien protege el trono de su sacerdocio, para darle en sus propias manos el cetro que pastorea a las gentes, por el bien de su semilla, por el bien del pueblo de Asiria y el bien de Asiria, para dispersar a sus adversarios, destruir a sus fieros enemigos y someter a los príncipes enemigos.”

Ambas inscripciones identifican Dur-Katlimmu como morada del dios Salmanu, confirmando lo que ya se había descubierto en textos de archivo hallados en Tell Sheikh Hamad. Las inscripciones describen la reconstrucción y renovación del templo de Salmanu en Dur-Katlimmu. La inscripción de la cara frontal de la estela exhorta a futuros reyes a proteger el templo, mientras que el texto de las caras laterales maldice explícitamente a todo aquél que retire la estela del templo. Nergal-eres, gobernador de la región, presentó en el templo esta estela en concreto junto con una espada namsaru, no una espada ordinaria, sino un arma digna de un dios. Nergal-eres deseaba atraer a su rey y a su reino las bendiciones de Salmanu, lo que nos muestra al gobernador como un leal servidor de su rey.

Monumentos de este tipo se erigían dentro y fuera de los templos. Su presencia era una reafirmación del poder asirio, y estaban diseñados para intimidar a los enviados extranjeros, ya que muchos de ellos incluían imágenes que recordaban el implacable avance del poderoso ejército asirio. Estelas y estatuas representaban la autoridad real, por lo que se prestaba juramento ante ellas como presencia simbólica de su rey. Sus inscripciones a menudo estaban dirigidas a los futuros reyes, quienes al encontrarse con ellas en el transcurso por ejemplo de la restauración de un templo, recordaban su deber de tratarlas con cuidado y respeto. No resulta sorprendente que estas piedras fueran consideradas trofeos de guerra muy apreciados por los reyes rivales cuando tenían ocasión de llevárselas e inscribir su propio nombre sobre ellas. Para impedirlo, estos monumentos se protegían por medio de maldiciones.

Durante el siglo IX a. C., el todopoderoso imperio asirio extendió sus territorios desde lo que hoy es el norte de Irak hasta orillas del Nilo. El imperio colapsó en el 612 a. C. con la caída de su capital Nínive a manos de los ejércitos babilonios y medos.

La estela del rey Adad-Nirari lanza una maldición contra cualquiera que manipule o traslade la estela, y en una curiosa coincidencia en el transcurso de los acontecimientos, Bernard Hogan-Howe, el comisario de la Policía Metropolitana de Londres que ordenó la retirada de la estela de la casa de subastas Bonhams, está experimentando sin duda cierta mala suerte. Aunque se encontraba ya esperando una tranquila jubilación, el comisario debe ahora afrontar una batalla legal contra el antiguo propietario de la estela, quien afirma tener pruebas de haberla conseguido de forma legal y reclama 200.000 libras de indemnización por daños y perjuicios como parte de su demanda.

“El Sr. Korban considera al Sr. Hogan-Howe responsable personal de las acciones de sus hombres al apoderarse de la piedra e impedir su venta prevista,” informa The Telegraph. “Pero Scotland Yard tiene intención de organizar una sólida defensa contra sus demandas, con o sin maldición.”

http://www.telegraph.co.uk/news/2017/01/21/strange-case-ancient-assyrian-curse-commissioner-metropolitan/

 

Sobre nosotros Félix Ruiz

Trabajador Social de formación y apasionado de las temáticas relacionadas con el misterio desde siempre. Redactor de noticias, escritor novel, lector compulsivo y buscador incansable de preguntas que compartir con todo aquel que sea curioso y quiera saber más.

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