“Guerra territorial” entre chimpancés y humanos en Uganda

La guerra por los recursos no sólo afecta a los humanos. Como siempre, los máximos afectados son todos aquellos seres vivos que habitan un lugar y que son desplazados o aniquilados a la fuerza para que el ser humano pueda obtener materias primas o explotar determinado lugar en su propio beneficio. Estas actividades no tiene únicamente una repercusión directa en el número de seres vivos en la zona, sino que va mucho más allá, porque el instinto de supervivencia y de protección no es una característica exclusiva de nuestra especie. De eso se están dando cuenta de mala forma los habitantes cercanos al lago Alberto.

La reducción activa de selva para habilitar cultivos están privando a los primates de su hábitat. Pocos sospechaban que los chimpancés se defenderían, literalmente, con uñas y dientes. Se han producido ataques mortales, principalmente contra niños, porque temen atacar a personas armadas adultas, subraya National Geographic. La publicación se ha hecho eco de una realidad sorprendente pero que responde perfectamente a un ataque directo e indiscriminado, que atenta contra nociones tan básicas como el hogar. Desde ese pedestal imaginario en el que el humano de erige como cabeza principal de la cadena alimenticia y de las especies dominantes, ha avasallado a todo ser vivo que le a impedido hacer lo que quisiese en cada momento, sin apenas tener en cuenta las consecuencias de dichos actos. Cuando alguna de las especies responde, se pone el grito en el cielo.

En parte es perfectamente comprensible, no es para menos. Ha habido muertes, y de las que duelen, porque se trata de niños inocentes, que buscan sustento y algo que llevarse a la boca. Los campesinos locales cuentan historias de terror. Una de las campesinas que trabajaba en un campo cerca del asentamiento de Muhororo asegura que un gran chimpancé macho agarró a su hijo pequeño y lo arrastró al bosque, para poco después romperle la cabeza. Más tarde, la manada de monos comenzó a aterrorizar a la familia de esta mujer campesina, atacando su casa, a pesar de la valla colocada por su esposo. Como resultado, la familia se vio obligada a abandonar el área.

En otro caso, un chimpancé atacó a un niño de dos años: le arañó el brazo y la ingle. Otra niña fue llevada a un árbol, donde un simio le lastimó gravemente la mano y la arrojó hacia la tierra. A la niña le tuvieron que amputar la mano.

Incluso hay historias que hablan de una especie de cabecilla animal o un ejemplar convertido en verdadero sanguinario. Probablemente una leyenda urbana, que responde al nombre de Saddam: se dice de él que mató al menos a siete niños y se comió a algunos. Una exageración que responde a la histeria provocada por los ataques.

Todo lo anterior se une a una prohibición muy importante, ya que la matanza de chimpancés en peligro de extinción es contraria a la ley en Uganda. Se debe obtener un permiso especial para cazar estos animales, argumentando que el mono realmente representa una amenaza para los humanos. Además, los locales consideran que los chimpancés son animales sagrados, y la agresión contra ellos provoca una reacción negativa de la sociedad.

Las soluciones planteadas son escasas. Los científicos sugieren plantar nuevos bosques para los chimpancés y cavar pozos para que la gente evite ríos donde a menudo esperan los primates. Las familias de las víctimas exigen matar a todos los chimpancés en el distrito, aunque los residentes menos radicales creen que los monos deben ser capturados y transferidos a los parques nacionales. Es probable que un reasentamiento termine en luchas sangrientas de los chimpancés recién llegados con los habitantes indígenas de los bosques protegidos.

El chimpancé se considera el pariente más cercano del Homo sapiens, pues su genoma difiere del humano en un 6,4 %. Los machos pueden alcanzar una altura de 1,7 metros y pesar hasta 70 kilogramos. Los chimpancés son omnívoros y pueden ser muy agresivos, sobre todo en circunstancias como las que se han descrito anteriormente. Los estudios muestran que cuando luchan por territorio, a veces matan cachorros y machos de una manada de oponentes. Sus relaciones sociales son complejas, tanto que a veces desconciertan a los científicos, que comprueban cómo lloran a sus víctimas e incluso hacen una suerte de ritos funerarios, cosa que hasta hace poco se consideraba una característica única de nuestra especie.

Estos ataques son un paso más en esa escalada en la lucha por la supervivencia. Porque, como cada día, este ejemplo muestra que todos los seres vivos compartimos un mismo espacio, pero a la vez la humanidad tiene la tendencia de devorarlo todo en su beneficio. En ocasiones, las víctimas se vuelven verdugos, y la naturaleza es impredecible. ¿Se han producido casos así anteriormente? Seguro, aunque no se hayan reportado. ¿Se darán casos similares en otros lugares? Es bastante posible, porque la destrucción de hábitats continúa a ritmo acelerado, y la extinción alcanzará cada vez a un mayor número de especies.

https://www.nationalgeographic.com/animals/2019/11/chimps-and-people-are-clashing-in-rural-uganda-feature/

Sobre nosotros Félix Ruiz

Trabajador Social de formación y apasionado de las temáticas relacionadas con el misterio desde siempre. Redactor de noticias, escritor novel, lector compulsivo y buscador incansable de preguntas que compartir con todo aquel que sea curioso y quiera saber más.

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