Fátima: Un siglo después de las apariciones

El 13 de mayo no es cualquier día en el calendario tras lo sucedido en 1917. El inconsciente colectivo en general y la religión católica en particular ha asociado ese día como el que marcó el momento cumbre de uno de los misterios más comentados de los tiempos modernos. “Una señora vestida de blanco, más brillante que el Sol“, tuvo a bien aparecerse a tres pequeños pastores portugueses. Lucía, Francisco y Jacinta tuvieron la oportunidad de asistir a la experiencia que marcaría sus vidas a una edad tan temprana en las inmediaciones de Cova de Iría. Mucho se ha hablado de aquellos meses en los que una entidad, posteriormente identificada con la Virgen María, hizo acto de presencia en varias ocasiones con un objetivo que sigue escapando a nuestro entendimiento. Mañana se cumplen cien años de aquel acontecimiento, y la fe – además de la parafernalia propia de estas celebraciones – se pone en marcha para festejar tan señalada fecha.

De izquierda a derecha de la imagen: Lucía dos Santos, Francisco y Jacinta Marto.

Jorge Bergoglio, el actual Papa Francisco, estará en Cova de Iría como máximo representante de la Iglesia. Arrastrados por él y por la fuerza propia de la Virgen de Fátima, miles – incluso se habla de millones – de fieles de todo el mundo se darán cita en el santuario dedicado a la Virgen, en una movilización tan importante que ha cogido totalmente desprevenido al gobierno portugués. No es para menos, y es que no todos los años se puede decir que se cumple una centuria de unos milagros que siguen grabados a fuego en las memorias de millones de personas alrededor del mundo. Francisco procederá a canonizar a los dos pastores que murieron pocos años después de los encuentros, Francisco y Jacinta. Serán los dos santos, no mártires, más jóvenes de la historia, ya que contaban con nueve y once años respectivamente cuando fallecieron. Lucía – o sor Lucía, como la hemos conocido hasta su muerte en 2005 – aun tendrá que esperar su turno.

Francisco sabe de la importancia de esta efeméride, y por ello ha preparado algo muy especial para esta misma tarde-noche del día 12. Se presentará en la “Capelinha” como un peregrino y “obispo vestido de blanco“, en clara alusión al aun debatido tercer secreto de Fátima. Recuerden, aquel que versa sobre la persecución que sufriría la Iglesia, y tuvo su momento de mayor vorágine cuando Juan Pablo II fue víctima de un atentado el 13 de mayo de 1981 en la mismísima plaza de San Pedro. Además, hará entrega de la tercera rosa de oro a la Virgen. ¿Qué es esto? Pues una distinción que los Papas otorgan – se dice que desde los siglos VI o VII, aunque no está documentada hasta el pontificado de León IX en el siglo XI – a toda aquella persona o institución que sirva de forma especial a la Iglesia o la sociedad en general. Las dos primeras las recibió de manos de Pablo VI en 1946 y de Benedicto XVI en 2010.

Tal despliegue quiere ensalzar una de las apariciones marianas – o mariofanías –  reconocidas como auténticas por la Iglesia. Entre las más importantes y famosas están la de la Virgen de Guadalupe de 1531 o la de La Salette, acaecida en 1846. Pero pocas han tenido tanto impacto a nivel mundial como Fátima, debido en gran parte a todo lo que se comentó a posteriori sobre los acontecimientos que tuvieron lugar entre mayo y octubre de 1917. Sabemos a ciencia cierta que todo no comenzó ese 13 de mayo, sino un par de años antes, en 1915. Los tres pastores recibieron varias visitas de otro ente que les “preparó” para los encuentros de la supuesta Virgen. Posteriormente identificarían a esta primera entidad con un ángel, que les enseñó a orar.

El ente de 1915 – visto entre abril y octubre – no tenía forma, siendo solo un “bulto blanquecino que no tenía rostro ni extremidades” que siempre hacía acto de presencia sobre una encina. Sin embargo, en la primavera del siguiente año había cambiado notablemente, tal como relató sor Lucía en sus memorias:

“A medida que se aproximaba comenzamos a distinguir sus rasgos: era un joven de unos catorce o quince años de edad, más blanco que la nieve, que se hacía transparente como el cristal cuando le tocaban los rayos del Sol, y era increíblemente bello […] Se identificó como el Ángel de la Paz, y nos hizo repetir tres veces algunas oraciones…

Se nos apareció por tercera vez, trayendo en su mano un cáliz y sobre él una hostia […] Dejando el cáliz y la hostia flotando en el aire, se postró en el suelo.”

Copia de la página 353 del semanario Ilustração Portugueza nº 610, del 29 de septiembre de 1917, con el artículo titulado: ‘Carta a alguien que pide un testimonio insospechado’, ilustrado por fotografías de la multitud contemplando a la llamada «danza del Sol», el día 12 de septiembre de ese año.

Tras el primer encuentro ese 13 de mayo, llegaron varios más, siendo los más importantes el del 13 de julio – donde conocieron los famosos tres secretos – y el ocurrido el 13 de octubre, con la danza del Sol ante cientos de testigos arrastrados por un fenómeno que se trasmitía de boca a oído con una rapidez inusitada. Luego llegarían todas las polémicas que han llegado hasta hoy. Aparte de que nadie de los presentes podía ver a la aparición – salvo los tres pequeños, aunque Francisco no era capaz de oírla, solo de ver como movía los labios -, pronto los rumores señalaron a los pastores, que habrían sido manipulados por el estamento eclesiástico desde un primer momento para reconducir sus testimonios y acercarlos más a una versión más ortodoxa. Es decir, católica.

Desde luego, los primeros retratos de la entidad distaban mucho de parecerse a lo que todos entendemos que debe ser una “Virgen”. Ello sería un indicio de peso que indicaría que esas presiones fueron reales, pero ha habido tanta confusión y tantas versiones contradictorias que resulta prácticamente imposible discernir con total claridad qué fue real y qué no en todo este asunto. No han sido pocos los investigadores y estudiosos que han tratado de arrojar algo de luz sobre la supuesta aparición de 1917, pero nadie ha podido sacar a relucir la verdad. Esa verdad solo la tenían en sus manos Lucía, Francisco y Jacinta, y ninguno de ellos puede dárnosla ya. Pero no seremos nosotros quiénes les demos o restemos veracidad a aquellas visiones. Eso queda en la opinión o convicción de cada uno. ¿No dicen que la fe mueve montañas? Para acabar, les dejo uno de los primeros dibujos de la “Virgen”, elaborado a partir de los testimonios de los pastores en 1917. Juzguen ustedes mismos:

Fuentes:

Requejo, Marcelino. Apariciones marianas: La respuesta definitiva. Cydonia, 2014.

Corral, José Luis. Fátima: El enigma de las apariciones. Marlow, 2009.

Sobre nosotros Félix Ruiz

Trabajador Social de formación y apasionado de las temáticas relacionadas con el misterio desde siempre. Redactor de noticias, escritor novel, lector compulsivo y buscador incansable de preguntas que compartir con todo aquel que sea curioso y quiera saber más.

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