Entrevista a Lorenzo Fernández Bueno

Periodista y escritor que dirige la mítica revista de ámbito nacional “Enigmas”.

Es autor de obras como Las claves de «El código da Vinci», Los guardianes del secreto, Crónicas del misterio, Gótica: secretos, simbología oculta y leyendas de las catedrales, Rex Mundi, La guía del terror: lugares de España en los que pasar miedo y otras rutas con misterio y Terrores nocturnos, un libro de cuentos. También ha participado en la antología 20 historias inquietantes.

Ha sido locutor y guionista de las series «América Mítica» (I y II) e «Indonesia Mítica», ambas emitidas en La 2 de TVE. Es colaborador en diversos programas de radio y realiza frecuentes intervenciones en diferentes medios.

 

– ¿Qué significa para ti el misterio?

– Pasión, búsqueda, curiosidad… una forma de afrontar la vida.

– ¿Cómo te sientes más definido?, ¿escritor, divulgador o investigador?

– Reportero. Creo que tengo alma de buscador, y eso es algo que siempre ha caracterizado a quienes han ejercido este oficio. Si tuviera un concepto presente cada vez que abro los ojos, ese es el de búsqueda.

– De sobra son conocidos tus inicios en la radio junto a Iker Jiménez, ¿qué te empujó a comenzar el camino que a día de hoy sigues recorriendo?

Imagino que la inconsciencia. Si no es difícil emprender un camino que tiene más espinas que rosas. Pero quería contar y lo tenía muy claro. Si metes estos ingredientes, y les añades ciertas dosis de juventud y una vocación sin fisuras, éramos capaces de salvar las dificultades que iban apareciendo, que eran muchas. Entonces no había Internet, ni podcast, ni publicaciones digitales… Si querías hacer radio tenías que ir a una radio –de barrio, claro, y pagando–; si querías escribir, tenías que llamar a muchas puertas; o como fue nuestro caso, que nos inventamos nuestro propio medio. En fin, creo que todo era más auténtico. 

“Hemos aprendido a caminar entre lo bueno que ofrecía esta profesión hace dos décadas, y lo que ofrece ahora”

 

– De aquel comienzo en Madrid surge también una amistad que se alargaría durante años, un lazo que os ha unido a ti y a Iker Jiménez. Pasados unos años de aquella época, ¿cómo la recuerdas en estos momentos?

– Bueno, es la etapa en la que te estás formando como persona, cuando se asientan los valores, tu estructura social se va definiendo… Fueron tiempos de mucha pasión, de ilusión y ganas de hacer. Si a tu lado tienes a una persona que siente lo mismo, la conjunción era explosiva. Aquel tiempo, por todo cuanto nos rodeó, es irrepetible.

– Seguro que en el recuerdo de tus vivencias existen muchos momentos especiales pero, ¿existe alguno que haya sido trascendental en tu trayectoria?

– Sí. El día que le enviamos a Fernando Jiménez del Oso nuestro boletín La última hora, ese medio que te contaba que nos habíamos inventado, porque en Más Allá y Año Cero no publicaban nuestros trabajos, seguramente porque eran una mierda. No lo sabíamos, pero desde ese día nuestra vida cambió en todos los sentidos. Y Fernando, si pensó que lo que le enviábamos era una mierda, imagino que vio en aquellos dos chavales algo más que le convenció.

“Internet es como una ventana más a través de la cual divulgar. Por tanto, una ventana buena y necesaria”

 

– Tu generación ha otorgado grandes escritores, investigadores y divulgadores dedicados al misterio, ¿Crees que la nueva generación de investigadores y divulgadores estará a la altura de la generación a la que perteneces?

– Cada generación es diferente. Y en la nueva, como en las anteriores, hay gente extraordinaria. Sí pienso que quizás habría que preocuparse más por prepararse, como creo que hizo nuestra generación, que por aparecer en radio o televisión. Una cosa lleva a la otra, pero si no hay fondo, cualquier objetivo es efímero.

– ¿Crees que el futuro de estos temas está en buenas manos?

– Está en manos diversas, y en la diversidad está el gusto. Al menos eso dicen…

– Eres director de una publicación tan mítica como lo es la revista Enigmas, ¿es complicado adaptarse a los tiempos que corren para continuar en la brecha?

– Después de 20 años la lógica te dice que sí. Pero nosotros hemos aprendido a caminar entre lo que de bueno ofrecía esta profesión hace dos décadas, y lo que ofrece ahora. A nivel técnico creo que uno se adapta sí o sí. Y a nivel de contenidos, pienso que siempre hay temas por los que el ser humano muestra curiosidad.

– ¿Cómo observas la divulgación del misterio a través de internet?

– Como una ventana más a través de la cual divulgar. Por tanto, una ventana buena y necesaria.

– ¿Y en el resto de medios como la televisión y la radio?

– Gozan de buena salud. Sólo hay que ver que hay grandes programas en medios nacionales. Y eso sólo se consigue con el favor de la audiencia; y la audiencia, que es sabia, sólo te concede su favor si las cosas están bien hechas.

– Seguramente habrás vivido en primera persona algún que otro episodio incomprensible e injusto pero, ¿qué piensas sobre la censura que desde Facebook se realizó a la portada de Enigmas del número 233?

– Bueno, es el mal de nuestro tiempo; todos opinan de todo pero pocos saben realmente de lo que están opinando. Es ese punto en el que la opinión se convierte en cotilleo. Lo que ocurrió con nuestro número 233 es una injusticia, sin más. Primero porque sólo había que abrir la primera página para darse cuenta de cuál era nuestro tono; el de siempre. Y segundo, porque implícitamente, al retirar nuestra portada, se pretende hacer ver que nosotros estamos de acuerdo con las tesis censuradas. Vamos, una vergüenza.

“Lo ocurrido con nuestro número 233 fue una injusticia”

 

– ¿Recuerdas algún episodio similar?

– En nuestros temas no.

Sí quería ya que me das la oportunidad agradecer todas las muestras de apoyo que nos han llegado. Me quedo con eso. Lo demás ya es anecdótico.

– A día de hoy Lorenzo, ¿es común observar algún tipo de censura dentro los medios de comunicación convencionales cuando se aborda el misterio?

Más que censura te diría que hay dos vicios: algunos –hago este importante matiz– medios especializados tienen la manía de no citar las fuentes de las que extraen los casos que luego ofrecen en sus reportajes, cosa que no está bien, y los convencionales tienen a idiotizar a quienes hablan de estos temas, cuando no a tratar como a un idiota a quien consume sus productos. ¿Es una forma de censurar? En el primer caso te diría que sí; en el segundo te diría que “se piensa el ladrón…”.

– Pero vamos con algo de naturaleza más amable, como los libros, ¿clásicos o actuales?

– Libros. Sin más.

– ¿Si tuvieses que recomendar una obra clasificada como “clásico indispensable para cualquier aficionado a estos temas o profesional dedicado a los mismos”, cual sería?

– La última que he leído: La física de lo imposible, de Michio Kaku.

– Es evidente que todos tus libros albergan algo especial pero, ¿cuál de ellos guarda algo que, aunque sea para ti, se diferencia del resto?

– La maldición de los exploradores. Es un libro con alma…

– Hay un capitulo en tu libro 99 Lugares donde pasar miedo donde hablas de Toraja, el pueblo de los muertos, y una parte que llama especialmente la atención, Los árboles de los niños, ¿tienes constancia de algún tipo de investigación en la zona donde se haya obtenido algún tipo de resultado como fotografías extrañas o psicofonías?

– Que yo sepa no. Pero mira, me has dado una idea para cuando regresemos. Porque de lo que estoy seguro es de que volveremos allí.

– Y ya que hemos mencionado tu libro 99 Lugares para pasar miedo, ¿de esos 99 enclaves con cual te quedas?

– Con el castillo de Bran, en Transilvania. No por su historia más o menos aterradora, sino porque al visitarlo cumplí un sueño que tenía desde niño.

Comentario personal

– Gracias por vuestras preguntas, y por acordaros de mí para realizar esta entrevista. Ha sido un placer recordar tantas cosas que a veces duermen en el baúl de los recuerdos. Abrazos!

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