«Breakthrough Listen» publica la mayor base de datos para intentar localizar inteligencias extraterrestres

La iniciativa «Breakthrough Listen», un ambicioso programa de búsqueda de vida extraterrestre (lo que en inglés se conoce como SETI) fundado por el multimillonario ruso Yuri Milner y auspiciado por el físico Stephen Hawking, el astrónomo Martin Rees o Frank Drake, del Instituto SETI (y creador de la famosa ecuación que lleva su nombre), comenzó en 2015 a «peinar» sistemáticamente más de un millón de estrellas de la Vía Láctea y de las cien galaxias más cercanas a la nuestra, utilizando para ello tres de los mayores telescopios disponibles en el mundo. El objetivo, saber si otra inteligencia nos saluda desde la distancia. Sin embargo, el pasado verano concluyó que no hay ni rastro de una civilización en las 1.327 estrellas más cercanas, situadas en un radio de 160 años luz, después de analizar todo un petabyte de datos.

Los nuevos datos liberados a la comunidad científica y a investigadores en general fueron presentados por Andrew Siemion, principal investigador del programa y científico de la Universidad de California en Berkeley (EE.UU.). Toda esta información procede de un extenso sondeo en el espectro de radio situado entre 1 y 12 gigaherzios (GHz), en el centro de la galaxia, donde se concentran la mayoría de las estrellas. Aproximadamente la mitad de los datos fueron obtenidos con el uso del radiotelescopio Parkes en Nueva Gales del Sur, Australia, mientras que el resto fue captado por el Observatorio Green Bank en Virginia Occidental (EE.UU.), la antena de radio orientable más grande del mundo, y el telescopio óptico Buscador de Planetas Automatizado, ubicado en el Observatorio Lick en las afueras de San José, California.

«Nuestra esperanza es que estos datos revelen algo nuevo e interesante, ya sea vida inteligente en el universo o algún fenómeno astronómico todavía por conocer», ha explicado en un comunicado Matt Lebofsky, administrador principal del proyecto.

Además de este despliegue de información, el Instituto SETI ampliará las capacidades del observatorio radioastronómico Karl G. Jansky Very Large Array (VLA), con una nueva interfaz capaz de mejor el acceso al torrente de información que genera a medida que escanea el cielo estrellado.

«Durante toda la historia de la humanidad, hemos tenido acceso a una cantidad muy limitada de información para encontrar vida más allá de la Tierra», ha dicho en un comunicado Yuri Milner. «Así que todo lo que podíamos hacer era especular. Pero ahora, como estamos consiguiendo más información, podemos hacer ciencia con ella, y al hacer accesibles estos datos al público general, cualquiera puede tratar de responder a este misterio tan profundo».

Para Breakthrough Listen, las observaciones del disco y del centro galáctico son prioridad por la alta probabilidad de observar una señal artificial de esas regiones densas en estrellas. Si esas transmisiones no son comunes en la galaxia, lo mejor es buscarlas en esos lugares. Por otro lado, poner un transmisor intergaláctico potente en el núcleo de nuestra galaxia, señalan, quizás alimentado por el agujero negro de 4 millones de masas solares que allí existe, podría ser posible para una civilización muy avanzada. Los centros galácticos pueden ser los llamados puntos de Schelling: lugares probables para que las civilizaciones se reúnan o coloquen balizas, dado que no pueden comunicarse entre sí para acordar un lugar.

«El centro galáctico es el tema de una campaña muy específica y concertada con todas nuestras instalaciones porque estamos de acuerdo por unanimidad en que esa región es la parte más interesante de la Vía Láctea», dice Siemion. «Si una civilización avanzada en cualquier lugar de la Vía Láctea quisiera poner un faro en algún lugar, volviendo a la idea del punto de Schelling, el centro galáctico sería un buen lugar para hacerlo. Es extraordinariamente enérgico, por lo que uno podría imaginar que si una civilización avanzada quiera aprovechar mucha energía, de alguna manera podría usar el agujero negro supermasivo que está en el centro de la galaxia».

El proyecto Breakthrough Listen ha observado el cometa interestelar 2I / Borisov en busca de tecnomarcadores, que apuntarían a la existencia de tecnología avanzada extraterrestre, pero no ha encontrado ningún rastro de los mismos. El cometa tuvo un encuentro cercano con el Sol el pasado diciembre y ahora está saliendo del sistema solar.

El estudio de otro visitante interestelar, el asteroide 1I/Oumuamua, avistado por primera vez en 2017, tampoco reveló tecnomarcadores.

«Si el viaje interestelar es posible, lo que no sabemos, y si hay otras civilizaciones por ahí, lo que no sabemos, y si están motivadas para construir una sonda interestelar, entonces una fracción mayor que cero de los objetos que existen son dispositivos interestelares artificiales» reflexiona Steve Croft, astrónomo investigador del Centro de Investigación SETI de Berkeley y Breakthrough Listen. «Tal como hacemos con nuestras mediciones de transmisores en planetas extrasolares, queremos poner un límite a cuál es ese número».

Independientemente del tipo de búsqueda SETI, Breakthrough Listen busca radiación electromagnética que sea consistente con una señal que sabemos que produce la tecnología, o alguna señal anticipada que la tecnología podría producir, e inconsistente con el ruido de fondo de los eventos astrofísicos naturales. Esto también requiere eliminar señales de teléfonos móviles, satélites, GPS, Internet, Wi-Fi y una miríada de otras fuentes humanas.

Sobre nosotros Félix Ruiz

Trabajador Social de formación y apasionado de las temáticas relacionadas con el misterio desde siempre. Redactor de noticias, escritor novel, lector compulsivo y buscador incansable de preguntas que compartir con todo aquel que sea curioso y quiera saber más.

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