Aclarando conceptos sobre el virus Nipah – Entrevista a Erik Aostri

Entre tanta noticia sobre política, UAPS y “momias extraterrestres” de dudosa factura, ha habido una que ha generado cierta alarma. A mediados de esta pasada semana saltaban todas las alarmas en el estado de Kerala, en India. El motivo: un nuevo brote de un virus recurrente por aquellos lares en las últimas dos décadas pero que en occidente apenas es conocido: el virus Nipah (NiV).

Habiendo causado algunas muertes, y con la poca información que se tenía a nivel general al respecto, los titulares alarmantes no se hicieron esperar. Es tremendamente sencillo hallar expresiones como “virus mortal”, además de comparaciones con otros virus que tristemente sí que conocemos a la perfección. Las redes sociales tampoco han pasado por alto la noticia, convirtiéndola en una suerte de meme viral, donde la opinión vuelve a polarizarse entres los que no dudan en restarle importancia y los que ven sombras conspiranoicas por todas partes, acusando a tal o cual país o corriente política. Nada extraordinario en este tiempo tan raro que nos ha tocado vivir.

Es por ello que desde Misteriored queremos aclarar cuestiones que nos han surgido en torno a la información que han arrojado los medios y, en la medida de nuestras posibilidades, despejar las dudas que puedan tener nuestros lectores. Para ello, hemos contactado con Erik Aostri, bioquímico y biólogo molecular, que además cuenta con un máster en Farmacología por la Universidad Pública del País Vasco. Erik nos acompañó en Misterio en Red durante la novena temporada, concretamente en el programa veinte, que llevaba por título “Evolución paralela”, precisamente parte del título de su libro La evolución paralela: La biología aplicada en los videojuegos, publicado por STAR-T MAGAZINE BOOKS.

En aquel programa, cuyo link dejaremos al final de este texto, hablamos sobre diferentes virus zoonóticos potencialmente pandémicos, aprovechando los conocimientos de Erik a este respecto, y coincidiendo con el lanzamiento de la serie de HBO basada en la saga de videojuegos The Last of Us, creada por Naughty Dog.

Ante nuestra consulta sobre este virus, Erik ha tenido el detalle de contestar unas preguntas en las que deja meridianamente claro todo lo que hay que tener en cuenta a la hora de conocer mejor a este virus no tan reciente como algunos pudieran pensar. Desde aquí le damos las gracias e invitamos a quienes leen estas líneas a escuchar el programa que compartió con nosotros y, por supuesto, a compar su libro, donde enlaza todo su bagaje científico con su aplicación práctica en algunos de los videojuegos más conocidos de la industria.

Entrevista a Erik Aostri:

P. Erik, en primer lugar, me gustaría que nos contaras de qué virus estamos hablando y cuándo fue detectado por primera vez. ¿Fueron brotes aislados?

R. El virus Nipah es un patógeno zoonótico, es decir, se transmite de animales a humanos, aunque eventualmente también pueda propagarse entre personas. Concretamente, es un ARN virus que pertenece a un género descubierto hace relativamente poco, emparentado con el virus causante del síndrome respiratorio equino agudo.

El primer brote detectado fue en septiembre de 1998 en Malasia y afectó a unos 250 individuos. En aquel caso, todos los infectados tenían relación con la cría de cerdos, los cuales acababan por infectar a los trabajadores por contacto directo con sus fluidos. No se observó ningún caso de transmisión entre seres humanos.

Después de aquel primer brote, en 2001 se detectó un segundo pico en Bangladesh y en Bengala occidental, con unas características algo distintas, ya que aquí si se detectó transmisión entre humanos e infecciones hospitalarias. Desde entonces hasta 2015, Bangladesh ha tenido al menos un brote anual de este virus. Digamos que son brotes puntuales y limitados, pero que no han cesado.

P. ¿Tiene algún tipo de reservorio en especial? ¿En qué contextos es más sencillo el contagio?

R. Como enfermedad zoonótica, este virus se hospeda en animales vertebrados. El reservorio principal parece ser el murciélago de la fruta, un sospechoso habitual con este tipo de patógenos. No obstante, estos murciélagos no son la fuente principal de contagio, sino que normalmente hay un animal intermedio como puede ser el cerdo o el caballo. Por tanto, el reservorio de este virus en la naturaleza es el murciélago, pero la mayoría de contagios hasta ahora provienen de cerdos enfermos.

El contagio más sencillo sería en una explotación porcina donde haya cerdos infectados y que tú seas un trabajador en contacto con estos animales. Si el virus definitivamente se propagase entre la población, los contextos más peligrosos serían los lugares concurridos y/o con poca salubridad.

P. ¿Cuál es su sintomatología? ¿Esta enfermedad puede ser confundida con otras del mismo tipo?

R. La primera vez que se detectó este virus se confundió con la encefalitis japonesa, endémica en Malasia, que provoca fiebre elevada, cefalea, parálisis espástica, coma y, finalmente, la muerte. Sin embargo, la transmisión es distinta y los virus responsables son también de familias distintas. Lo que sí tienen en común, y de ahí la confusión, son algunos síntomas ya que ambos causan inflamación en el cerebro. En fases avanzadas, el virus Nipah puede afectar a la materia blanca y a la corteza cerebral, causando todos esos síntomas nerviosos que tienen que ver con mareos, cefaleas, alteración de la consciencia o convulsiones. En ese punto la tasa de mortalidad es muy alta. Antes que eso, en las primeras fases o en infecciones más agudas, podría confundirse con una infección respiratoria común: tos, dolor de garganta, fiebre, dolor articular, etc. También se han conocido casos asintomáticos, por lo que la gravedad puede variar algo.

P. La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) asegura que durante los brotes de 1998-1999 en Malasia y Singapur, se sacrificó a más de un millón de cerdos para controlar la enfermedad, lo que ocasionó efectos económicos y sociales devastadores. Ante un brote de mayor magnitud, ¿qué crees que sería necesario hacer para frenar la propagación del virus?

R. Es una pregunta compleja. Ante la ausencia de una vacuna y de un medicamento eficaz hay pocas cosas que se puedan hacer más allá de identificar casos y aislarlos, que en el caso de animales no-humanos suele implicar su sacrificio. Adicionalmente, se pueden cerrar colegios y oficinas en las zonas más afectadas para detener el posible contagio.
Obviamente, ya vamos tarde, pero investigar una vacuna o posible tratamiento sería crucial.

P. Según la propia OMSA, entre 2003 y 2008 se registraron casos en humanos sin relación aparente o comprobada con brotes en animales domésticos. Ocurrió en India y Bangladesh. Es decir, que parece que no hubo zoonosis. ¿Es eso posible? ¿Se conoce alguna variante que no necesite de una transmisión de animal a humano?

R. Al parecer, la variante de Bangladesh es más propensa al contagio entre seres humanos que la de Malasia. De ser así, estaríamos hablando probablemente de dos cepas, es decir, de un virus que ha mutado lo suficiente para cambiar su mecanismo de acción. La realidad es que para que un virus pase a infectar humanos lo único que tiene que alterar son las moléculas de su superficie, las cuales tienen partes muy mutables, para poder comunicarse con nuestras células. Y con una tasa de mutabilidad alta y sin el control de las vacunas, no sería tan raro.

P. Hablemos ahora de su síntoma más preocupante y su potencial mortalidad. La OMS calcula que la mortalidad asociada al Nipah está alrededor del 70% de los casos detectados, según los brotes estudiados hasta ahora. Aunque la cifra puede variar. La tasa más alta que he encontrado corresponde al brote de 2018 en Kerala (India), en septiembre de 2021, tras la infección de un niño de 12 años que infectó a otras 20 personas, de las cuales 18 fallecieron. Esto arroja un 90% de tasa de mortalidad. ¿A qué se debe esa tasa tan alta?

R. Al ser un patógeno que puede causar inflamación en el cerebro, las consecuencias pueden ser muy graves. Tengamos en cuenta que el cerebro es un órgano tan sensible que el propio sistema inmune evita generar inflamación en él, puesto que alteraría sus funciones; y, si el cerebro falla, muchas de las funciones corporales que controla también lo harán. Desgraciadamente, hay muchos patógenos como este que promueven la inflamación.

Por otro lado, tanto en animales como en humanos fallecidos a causa de la infección, el virus se había extendido por distintos órganos, dañando especialmente pulmones y riñones. Además, el sistema vascular cerebral se encontraba muy dañado. Esto significa que en infecciones graves el patógeno acaba atacando otros órganos.

P. Siendo una tasa tan alta, ¿por qué crees que apenas hay conocimiento a nivel popular sobre este virus, siendo tan peligroso como aparenta ser?

R. En occidente, y especialmente en Europa, no nos preocupamos de las cosas hasta que nos afectan directamente. Sin ir más lejos, lo vimos cuando el Covid-19 apareció por primera vez en China. Y si echamos la vista más atrás, tenemos el caso del ébola, otra enfermedad mortal, que solo nos preocupó durante unos pocos meses, coincidiendo con la infección de una enfermera española. La parte negativa de tener un buen sistema de salud público es que nos creemos inmunes a todo y olvidamos hasta las medidas de higiene más básicas.

Esta mentalidad afecta también a la investigación básica. Uno de los grandes problemas de la ciencia actual es que la investigación básica no se financia porque no da resultados a corto plazo. Lamentablemente, sin ese tipo de investigación es imposible caracterizar a estos patógenos y, presumiblemente, generar una vacuna y/o tratamiento en el futuro.

P. Según el CDC (Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades) estadounidense, actualmente no existen tratamientos autorizados disponibles para la infección por el virus Nipah. El tratamiento se limita al reposo, la hidratación y el tratamiento de los síntomas a medida que aparecen. ¿Qué se puede hacer ante un cuadro grave provocado por el patógeno?

R. Los virus son muy difíciles de tratar. Apenas tenemos antivirales y en muchos casos lo único que se puede hacer es esperar a que la infección pase y limitar los síntomas; por ejemplo, utilizar fármacos inespecíficos que frenen la inflamación en casos más graves. En general, el tratamiento tiene más que ver con frenar una respuesta excesiva de nuestro cuerpo que con atacar directamente al virus. Dicho esto, la ribavirina, un antiviral, sí que parece reducir algo la mortalidad.

P. Este virus no tiene tratamiento. Tampoco tiene vacuna. En La evolución paralela trazabas un paralelismo con patógenos que los gamers más curtidos conocen, como el famoso virus-T de la saga Resident Evil, o con cosas más mundanas y que todos conocemos bastante bien a estas alturas, como el SARS-CoV2. Su reconocimiento y acotamiento puede ser difícil en un primer momento, y puede propagarse a una velocidad muy parecida a la del infame Covid. ¿Qué repercusiones tendría un brote a gran escala? Si hubiera una pandemia extendida, ¿qué podríamos hacer?

R. Si nos ceñimos a los datos actuales, un brote a gran escala sería dramático teniendo en cuenta la tasa de mortalidad. Es probable que en una muestra más grande es tasa no fuera tan alta, más en países con un mejor sistema de salud, pero no deja de ser preocupante.

La parte que nos hace ser más optimistas es que su transmisión entre humanos parece mucho más tímida que la del SARS-CoV2. Por lo tanto, probablemente sea un virus más fácil de acotar. En cualquier caso, las medidas serían parecidas: cerrar centros escolares y oficinas, lugares con muchos infectados, higiene y mascarillas, etc…

Imagen de microscopio electrónico (MET) que muestra viriones de Nipah aislados del fluido espinal de un paciente. Imagen: Public Domain.

Portal de STAR-T MAGAZINE BOOKS dedicada al libro La evolución paralela:

LA EVOLUCIÓN PARALELA

Perfil de Erik Aostri en la web de STAR-T MAGAZINE BOOKS:

Erik Aostri

Programa de Misterio en Red dedicado al ensayo de Erik y a The Last of Us:

https://www.ivoox.com/misterio-red-9×20-evolucion-paralela-audios-mp3_rf_102261185_1.html

Acerca de Félix Ruiz

Trabajador Social de formación y apasionado de las temáticas relacionadas con el misterio desde siempre. Redactor de noticias, escritor novel, lector compulsivo y buscador incansable de preguntas que compartir con todo aquel que sea curioso y quiera saber más.

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