Tycho Brahe: el heliocentrista, las estrellas, el mercurio y el asesinato

Retrato de Tycho Brahe, de autor desconocido. Fuente: Public Domain.

Tyge Ottesen Brahe fue uno de esos astrónomos adelantados a su tiempo que puso en duda el sistema geocéntrico imperante hasta ese momento. Alquimista, astrólogo y médico, Brahe fue otro de esos magos de la Edad Media cuya figura sigue dando que hablar tantos siglos después. Su muerte ha estado envuelta en la polémica durante un par de décadas. Sepan el por qué.

Tycho nació en Knudstrup, que antes se ubicaba en Dinamarca pero ahora pertenece a Suecia. De familia noble – su padre era consejero del rey –, tuvo todas las comodidades para desarrollar sus aptitudes. Cierto es que no fue su progenitor quien se hizo cargo de él, sino su tío, Joergen Brahe, a la postre sin hijos. Aunque eso no iba a facilitar las cosas, ya que era un hombre muy estricto, que no pasaba por alto ningún detalle en lo referente a la educación de su pupilo. El latín era el centro de este aprendizaje, que tenía como objetivo convertir al pequeño Tycho – latinización de Tyge – en un futuro consejero al servicio del rey. Al parecer el trabajo fue fructífero, como prueba el ingreso del chico en la Universidad de Copenhage en 1559, cuando aun contaba trece años.

En 1560 ocurrió algo que impresionó enormemente al muchacho, y que quizá se convirtió en el punto de inflexión de su trayectoria vital. En los círculos académicos se venía hablando de un próximo eclipse de Sol, que tendría lugar muy pronto. La predicción acertó, pues el mismo tuvo lugar el 21 de agosto de 1560. Debemos imaginar la cara de asombro del aun ingenuo y sugestionable Tycho, quien con catorce años cayó en la cuenta de que era posible predecir eventos estelares tan impresionantes.

Previsiones astronómicas erróneas y una nariz de oro y plata

Antes de continuar con los avances de Brahe, los lectores deben entender el sistema imperante hasta ese momento en lo que al Universo se refiere. Aunque ahora prácticamente todos sepamos que nuestro planeta es un simple grano de arena en una playa infinita, en el siglo XVI aun había muchos que pensaban que la Tierra era el centro del Universo, con todo girando alrededor de él de manera inmutable. Era la teoría geocéntrica, que venía arrastrada desde la más remota antigüedad, pues probablemente fue asimilada de generación en generación a través de los siglos y las diversas civilizaciones gracias a los babilonios.

El mundo heleno clásico también contaba con esta noción del orden universal. Platón pensaba que la Tierra era esférica y se ubicaba en el centro de todo. Todos los demás cuerpos celestes orbitaban alrededor suyo en los denominados círculos celestiales, hechos del quinto elemento transparente, la quintaesencia. Fue Anaximandro quien imaginó por primera vez este modelo cosmológico basado en anillos en el siglo VI a. C. Su discípulo Anaxímenes pensaba que todos los cuerpos celestes estaban hechos de fuego, y que las estrellas giraban mientras el Sol, la Luna y la Tierra estaban flotando.

Aristóteles, sin embargo, desarrolló el modelo más matemático de Eudoxo de Cnido, pupilo de Platón que planteó que el resto de astros y planetas rodeaban a la Tierra fijados en veintisiete esferas reunidas en siete grupos. Por desgracia, no contamos con ninguna de sus obras para conocer de primera mano sus aportes, más allá de las citas de otros autores, o el propio desarrollo de su cosmogonía que elaboró Aristóteles. Para éste, todas las esferas cristalinas que rodeaban en círculos concéntricos a la Tierra estaban compuestos de éter, el extraño e invisible fluido que ocupaba todo el espacio vacío.

Todo el desarrollo geocéntrico tuvo su culmen en Claudio Ptolomeo de Alexandría y su libro El Almagesto. Dos o más esferas para cada planeta, un deferente y un ecuante – no se entrará en detalles por la complejidad – y ya tenemos el sistema imperante hasta la victoria del heliocentrismo, aunque es cierto que el modelo tuvo sus críticas en el mundo islámico.

Una vez presentado a grandes rasgos el geocentrismo, volvamos a Tycho, quien una vez trasladado a la Universidad de Leipzig en 1562 – estudiando leyes, pero a la vez haciendo predicciones astronómicas como afición – cayó en la cuenta de un error de cálculo al observar una conjunción entre Júpiter y Saturno. Tres años después su tío fallece y Brahe hereda una gran fortuna, calculada aproximadamente en el 1% de la riqueza danesa de la época, además de la libertad para dar rienda suelta a sus deseos e indagar en sus inquietudes. Con veinte años tuvo una pelea con Manderup Parsbjerg, aristócrata de quien se dice que se reía de sus predicciones. La pelea tuvo un resultado la victoria de Tycho, pero la amputación de parte de su nariz. ¿Cómo paliar la falta? Él aseguraba que con una prótesis de plata y oro.

El geocentrismo según Ptolomeo. Muestra un planeta en un epiciclo con un deferente y un punto ecuante. Fuente Public Domain.

Excentricidades y descubrimientos

Sabedor de la gran fortuna que poseía, Tycho Brahe se dedicó a viajar, además de obtener de manos del rey Federico II el puesto de canónigo – sin implicaciones religiosas – en la catedral de Roskilde. La muerte de su padre en 1570 alteró un poco sus planes, estudió algo de química pero volvió a las andadas astronómicas en 1572, cuando observó algo inusual: una nueva estrella en Casiopea, que le sirvió para escribir De nova stella, donde se incluía la primera mención a la palabra nova en astronomía. Sus mediciones de la misma le convencieron de que se encontraba inmóvil. Si hubiera estado próxima a la Tierra, se habría movido, pero al no ser así, el astrónomo comprendió el misterio: la estrella estaba muy lejos, con lo cual los cielos no eran inmutables, sino sometidos a cambio, como la Tierra. De esta forma, se acababa de dar un paso gigantesco hacia el heliocentrismo.

En 1573 empezó a convivir con Cristina, con quien nunca se casó formalmente por la diferencia de posición social y con la que tuvo ocho hijos, de los cuales seis – los que llegaron a edad adulta – fueron reconocidos como herederos tras la muerte de Brahe. El rey le dio la isla de Hven, donde se le concedió una renta y una casa para que continuara con sus trabajos. Allí también se levantó el observatorio de Uraniborg, todo un palacio donde dar rienda suelta a sus gustos por la alquimia y las figuras geométricas, como delataron las formas de sus jardines. Con el tiempo, la fama del lugar reunió a unos cuarenta investigadores de varios lugares, deseosos de aprender y compartir conocimientos con Tycho Brahe. Las medidas sistemáticas, día a día y noche tras noches fue una de las máximas para estudiar allí. Toda una época de hegemonía que se acabó con la muerte de Federico II y la subida al trono de Cristián IV, quien con el tiempo le retiró parte de sus fondos y sus territorios, obligando a Brahe a trasladarse con todo su equipo.

Tras la ruptura entre ambos personajes, Rodolfo II de Habsburgo le concedió el título de matemático imperial, una renta y un observatorio en el castillo de Benatky, a pocos kilómetros de Praga. Y en esa época (1599), pocos años antes de su muerte, Tycho mantenía correspondencia con Kepler, a quien conoció personalmente en 1600 y con quien comenzó a compartir datos, llegando a ser el segundo colaborador del primero en la elaboración de las tablas rudolfinas encargadas por el emperador. Queda poco para llegar al momento de hablar de su polémica muerte.

Aunque en estos años también tuvo cabida la vida excéntrica. Buena prueba de ello es Jepp, el enano que le hizo compañía largo tiempo, pues el astrónomo pensaba que tenía un don para la clarividencia. La mesa de nuestro protagonista siempre estaba llena de invitados, y Jepp hacía de las suyas y comía bajo ella. Fiestas, anécdotas y alcohol, mucho alcohol. Un asistente a estas celebraciones, un tal Lantgrave Wilhelm, comentó en más de una ocasión que Brahe le decía que veía una criatura con cuernos vagando por el castillo durante las madrugadas. ¿Cuál era su nombre? Rix, un alce que verdaderamente vivía en los jardines del castillo, a pesar de que los invitados creían que se trataba de una alucinación fruto del alcohol.

La vida de Rix tuvo un final llamativo, digno de su dueño, el astrónomo poseedor de una nariz de oro y plata. El alce participaba de las fiestas e incluso bebía alcohol, algo a lo que al parecer se aficionó. En una de ellas, bebió tanto que subió dando tumbos una de las escaleras, precipitándose fatalmente fruto de la embriaguez.

Acuarela del palacio de Uraniborg y sus jardines. Fuente: Public Domain.

¿Muerte por mercurio?

En el año 1601 supuso el fin de Tycho Brahe. El 13 de octubre enfermó. Kepler contaría después que su colega se negó a abandonar las normas de etiqueta durante una cena en Praga, lo que provocó su mal. El astrónomo sufría de problemas serios de vejiga, pero rehusó de abandonar sus obligaciones, por lo que la uremia hizo el resto. Nueve días de delirios y agonía, hasta que el 24 de octubre se fue de este mundo, no sin dejar a Johannes Kepler a cargo de todas sus investigaciones, que tenían como objetivo convertirse en el modelo cosmogónico imperante, por encima del de Copérnico, que distaba bastante con el suyo en diversos puntos, sobre todo en el referente a las distancias estelares y su cálculo.

Todo normal hasta este instante, hasta que en 1999 se decide abrir su tumba en Praga para investigar sus restos, ubicados en la iglesia de Nuestra Señora de Tyn. En sus cabellos había algo que desconcertó a os encargados del estudio: altos niveles de mercurio. Entonces se formularon dos hipótesis: una tiene que ver con la alquimia, y la otra con un posible asesinato por envenenamiento. Las pistas que respaldan la primera hipótesis tienen que ver con las investigaciones del propio Brahe, que quizá buscaba un remedio para su enfermedad urinaria. No sería nada extraño que se aplicara pequeñas cantidades de mercurio, de manera accidental o intencionada, en forma de pequeños remedios para combatir su mal.

¿Habría algún sospechoso de un posible asesinato? Pues sí, y es que durante años algún que otro investigador danés – con Peter Andersen a la cabeza – apuntó a Cristián IV, sucesor de Federico II. Al parecer, el rey usó al primo de Tycho, Eric Brahe, para envenenarlo. El motivo sería confuso, pues hacía años que el astrónomo y Cristián IV no tenían contacto, pues el monarca danés le retiró todos sus privilegios al antiguo protegido de su padre. Entonces, ¿era viable esta hipótesis?

Un reciente estudio, que ha salido a la luz en estos días, ha dado al traste con esta versión – más literaria, por supuesto, pero también más inverosímil – de la muerte. Un equipo que reunía a la Universidad de Durham y al Museo Nacional de Praga ha sacado a la luz un nuevo diagnóstico forense. Observando sus restos, los investigadores dilucidaron la dieta del desaparecido Brahe, llegando a la conclusión de que comía mucha carne y pescado, que padecía una enorme obesidad y que sufría de hiperostosis esquelética difusa idiopática, una dolencia muy molesta en las vertebras. Estos males, unidos al alcoholismo y a una diabetes tipo 2, explicarían la repentina afección, la agonía y la muerte del primer hombre que mencionó una supernova.

Nada de asesinatos ni complots, sino varias dolencias unidas – mercurio producto de trabajos alquímicos incluidos – que dieron al traste con una de las figuras más eminentes de la astronomía previa a la invención del telescopio. Un personaje ilustre, y un legado que trascendió a la muerte, gracias a su regalo a Kepler, una herencia en forma de documentos, que darían años después las claves para plantear las leyes sobre el movimiento de los planetas en su órbita alrededor del Sol, lo que a la postre sería una verdadera revolución para la astronomía.

Fuentes:

  • https://www.livescience.com/24835-astronomer-tycho-brahe-death.html
  • http://www.iflscience.com/health-and-medicine/heres-what-might-have-really-killed-tycho-brahe-weirdest-astronomer-history/
  • https://www.theguardian.com/science/2012/nov/15/astronomer-tycho-brahe-death-scientists
  • https://www.forbes.com/sites/kristinakillgrove/2018/05/24/skeleton-of-famed-astronomer-tycho-brahe-finally-reveals-cause-of-death/#2ecf8c271fd4
  • http://www.spiegel.de/international/europe/rotten-in-the-state-of-denmark-was-tycho-brahe-murdered-by-a-contract-killer-a-601729.html
  • https://io9.gizmodo.com/5696469/the-crazy-life-and-crazier-death-of-tycho-brahe-historys-strangest-astronomer
  • http://www.radio.cz/es/rubrica/legados/quien-asesino-al-astronomo-tycho-brahe

Sobre nosotros Félix Ruiz

Trabajador Social de formación y apasionado de las temáticas relacionadas con el misterio desde siempre. Redactor de noticias, escritor novel, lector compulsivo y buscador incansable de preguntas que compartir con todo aquel que sea curioso y quiera saber más.

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