La polémica sobre Abraham Loeb y el origen inteligente de Oumuamua

El presente mes de febrero ha comenzado con mucha fuerza en lo que a la cuestión extraterrestre se refiere. Noticias contrapuestas a ambos lados del Atlántico, declaraciones polémicas e incluso ofertas cinematográficas para Avi Loeb. Un protagonista que de repente se ha visto inmerso en una vorágine mediática que no parece que vaya a acabarse a corto plazo.

De todos es conocido que la Hipótesis Extraterrestre sigue teniendo una legión de defensores. No importa que su posicionamiento teórico haya cambiado poco en las últimas décadas, ni que – como se verá más adelante – la posible casuística se haya reducido sensiblemente en los últimos tiempos, mermando aun más unos números ya de por sí discretos, al menos en suelo europeo. Siempre hay argumentos para seguir defendiendo los postulados que hemos oído hasta la saciedad. Este artículo no supone ninguna crítica al respecto, sino un toque de atención ante cuestiones llamativas y aparentemente contradictorias.

Entrando en materia, es necesario analizar las últimas novedades que se han generado respecto a este tema. El mes comenzó con una noticia que muchos aficionados y algunos expertos esperaban con ansias. Voces autorizadas en la materia llevan tiempo pidiendo que las administraciones, sobre todo la norteamericana, se tomen en serio la búsqueda científica de huellas de vida extraplanetaria. A nivel teórico, siempre se aducen a dos opciones principales, que son matizadas o desarrolladas de una manera u otra: o bien alguno de los numerosos exoplanetas hallados o cuerpos celestes de nuestro propio Sistema Solar albergan algún tipo de vida (o huellas de civilizaciones antiguas) o todo se reduce a la obviedad más pura y dura, que señala que la ausencia de contactos confirma el carácter único de nuestro planeta. Dentro de este binomio, parece que la NASA tiene pretensión de dar un paso hacia delante en esta tesitura.

Hay misiones en diferentes partes del Sistema Solar, y satélites y telescopios que no paran de observar diferentes puntos del infinito cosmos en busca de respuestas. Los más atrevidos no descartan que haya un futuro anuncio al respecto, con Marte como eje. No es algo que se pueda descartar. La indagación estelar es otro candidato prometedor, y no han faltado polémicas al respecto. Ahí están las ráfagas rápidas de radio (FRBs por su siglas en ingles) o la desconcertante estrella KIC 8462852 (apodada ‘Tabby’), en la que su ausencia súbita de brillo algunos vieron una posible esfera de Dyson. Aunque Oumuamua es lo que acapara la atención.

Como se ha mencionado, la NASA parece haberse decidido a ser parte activa en la investigaciones que se vienen desarrollando. Otras entidades, como la American Astronomical Society, ya vienen dando pasos al respecto, al igual que otras iniciativas privadas y algunos astrónomos. La unión de todas estas fuerzas dará lugar a lo que se conocerá como Astro 2020: Decadal Survey on Astronomy and Astrophisics, que desarrollará artículos y trabajos con el objetivo de buscar financiación estatal para la búsqueda de vida extraterrestre y convertir esta materia en una prioridad para toda la comunidad científica.

Y, en medio de toda la cuestión, hay un nombre que se ha erigido como protagonista: Avi Loeb. Se ha atrevido a habar sobre Oumuamua y su posible carácter artificial, y además sigue resistiendo críticas y presiones sin retractarse de sus declaraciones. Hagamos un poco de historia al respecto.

El asteroide visitante

Todo comenzó el pasado 19 de octubre del año 2017. Astrónomos a cargo del telescopio Pan-STARRS 1 en Hawaii detectaron un objeto interestelar que estaba transitando el Sistema Solar. Inicialmente lo etiquetaron como un cometa, aunque posteriormente se cambió dicha denominación a la de asteroide. En noviembre se publicó un estudio en Nature donde ya se había bautizado al astro como Oumuamua (explorador en hawaiano). Se señalaba que viajaba a 95.000 kilómetros por hora, que era diez veces más largo que ancho, de un color rojo oscuro – debido a la radiación que recibe – y que no presentaba rastros de polvo a su alrededor. Era y es el primer visitante interestelar de este tipo que se ha podido ver desde la Tierra. Quizá proveniente de las cercanías de la estrella de Vega, en la constelación de Lira, sin ser un aspecto del asteroide que haya sido aclarado por el momento. Igualmente se especuló con la posibilidad de que llevara vagando por el cosmos durante miles de millones de años, hasta que finalmente topó con nuestro Sistema Solar.

Mientras se descubrían detalles sobre el asteroide, comenzaron a oírse voces que hablaban sobre el posible origen artificial de la roca. La iniciativa privada Breakthrough Listen, financiada por el multimillonario Yuri Milner, se interesó por el visitante desde el primer momento. Esta iniciativa tenía y tiene un claro objetivo: la búsqueda de vida interestelar. También se interesó el nombre propio de estos días, que no es otro que Avi Loeb, profesor de astronomía de la Universidad de Harvard. Loeb contactó con Milner para poder observar a Oumuamua desde Virginia Occidental, donde se sitúan algunos de los telescopios más grandes del mundo, e intentar averiguar si emitía algún tipo de señal de radio alienígena.

«Lo más probable es que sea de origen natural, pero debido a que es tan peculiar, nos gustaría comprobar si muestra algún signo de origen artificial, como emisiones de radio», indicó Loeb, quien también es asesor del Breakthrough Listen. «Si detectamos una señal que parezca tener un origen artificial, lo sabremos de inmediato».

Asimismo, enfatizó que «incluso si la mayoría de los objetos interestelares son naturales, todavía podría haber uno en un millón que sea especial». Por ello, concluyó el investigador, «deberíamos verificar todos y cada uno de ellos».

El SETI también tenía algo que decir al respecto. Andrew Siemion, director del Centro de Investigación de la organización en la Universidad de California, en Berkeley, declaró que «la presencia de Oumuamua dentro de nuestro sistema solar permite a Breakthrough Listen alcanzar sensibilidades sin precedentes a posibles transmisores artificiales. Ya sea que este objeto sea artificial o natural, es un gran objetivo» para el proyecto, de acuerdo con el científico.

¿Es Oumuamua una sonda de reconocimiento? El propio Loeb alimentó dicha hipótesis en su momento, y los estudios sobre el carácter del asteroide se seguían produciendo. Se descartó que su aceleración se debiera a la desgasificación. Breakthrough Listen buscó señales electromagnéticas, sin resultados de interés. Un estudio publicado el pasado marzo en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society sugirió que el Oumuamua probablemente provenga de una estrella binaria, pero no especificó de cuál.

Y en estas disquisiciones seguimos hasta la fecha, con noticias relacionadas con el asteroide cada poco tiempo. Hacía unos meses que no había reportes al respecto, pero tanto portales de Internet como redes sociales y foros de opinión se han hecho eco de las últimas declaraciones de Loeb, que se ha situado en el centro del debate.

Abraham Loeb, reputado y controvertido

El profesor Loeb no es un cualquiera, sino una de las voces más autorizadas del panorama internacional en cuestiones astronómicas. Por eso sus declaraciones a The Washington Post han levantado tanto revuelo.

«Una nave espacial o parte de ella puede estar volando más allá de la órbita de Júpiter, con lo que los primeros extraterrestres ya están aquí», dijo el científico al medio estadounidense.

Loeb ha elaborado un trabajo junto a su colega Shamuel Bialy, donde definen a Oumuamua como «una vela luminosa, flotando en el espacio interestelar como un escombro de un equipo tecnológico avanzado». Así, lo describieron en un artículo publicado en la revista ‘Astrophysical Journal’. Basura intergaláctica de una civilización lejana, quizá extinta. ¿A qué se agarran? Principalmente a sus inusuales características, su velocidad, trayectoria, su ausencia de cola o de síntomas de desgasificación cuando se acercó al Sol.

Ante este argumento, Loeb afirma, que Oumuamua no es sino «un objeto que es muy largo y no tiene más de 1 milímetro de grosor, tal vez un cilindro de un kilómetro de largo, o una vela de barco, tan ligero y delgado que la luz solar lo está expulsando de nuestro sistema solar».

No es de extrañar que, ante tales declaraciones, aparecieran feroces críticas. El astrofísico Paul Sutter no dudó en catalogar como “insulto a la investigación científica” las palabras de Loeb. Algunos colegas lo han tildado de sensacionalista. Está claro que Abraham Loeb ha puesto en tela de juicio su prestigio con este atrevimiento, que sin embargo continúa adelante. Poco parecen importarle los ataques recibidos tras los más de 700 trabajos teóricos que ha realizado hasta el momento.

A sus 57 años, Abraham ‘Avi’ Loeb ya ha pasado treinta dedicado a la enseñanza y la investigación en las mejores universidades de Estados Unidos y la revista Time lo consideró como una de las 25 personas más influyentes en las ciencias espaciales en 2012. Su trabajo le ha permitido trazar el curso de colisión entre la Vía Láctea y Andrómeda, además de tratar el funcionamiento de los agujeros negros, el origen del cosmos o la posibilidad de la vida extraterrestre, asunto que copa sus esfuerzos en los últimos tiempos.

Israelí de nacimiento, estudió en la Universidad de Princeton, en el mismo departamento en el que también estuvo Albert Einstein. Actualmente es presidente de la Junta de Física y Astronomía de las Academias Nacionales en Estados Unidos, miembro de la Academia Americana de Artes y Ciencias, de la Sociedad Americana de Física o de la Academia Internacional de Astronáutica. Es conocedor de las repercusiones que sus palabras pueden tener, pero no teme las consecuencias. Algo que le honra, pero que a muchos puede parecer ciertamente extraño. Lo que no está del todo claro es la postura que la NASA mantiene al respecto.

Los especuladores y teóricos de la conspiración extraterrestre hicieron su agosto durante octubre y noviembre de 2017, tendencia que se mantuvo latente en 2018 y que vuelve a despertar. El argumento es claro, usado una vez tras otra, y esta vez no iba a ser distinto: se desconoce si todo el asunto es iniciativa propia de Loeb (como así lo parece), o instancias más altas. Es una nueva respuesta a esa necesidad imperiosa de seguir debatiendo una cuestión que está presente de una forma u otra en la cultura popular desde la década de los cincuenta del pasado siglo, y que ha vuelto a evolucionar con la extensión global de las redes sociales e Internet. Loeb responde a las críticas aduciendo a que no busca protagonismo ni beneficio económico alguno, más allá del que ya le reporta su trabajo. Cinco compañías cinematográficas están interesadas en hacer una película sobre su vida, ante lo que él dice:

«Mucha gente esperaba que una vez que tuviese esta publicidad, me echaría atrás. Si alguien me muestra pruebas de lo contrario, inmediatamente retrocederé».

Y todo esto acontece mientras en suelo europeo se habla de un descenso drástico de casos, como se indicó al inicio, y un repentino aumento. El COBEPS belga (Comité Belga de Estudio de Fenómenos Espaciales) y otras entidades de países como Dinamarca, Francia, Alemania, Italia, Noruega, Finlandia o Suecia han reportado 13.201 avistamientos en seis años, una media de cinco al día. Al menos, esos son los casos que se han podido recopilar mediante testigos o por notas en Internet.

Italia (3.343), Alemania (2.381) y Francia (2.317), los tres más poblados aunque no por ese orden, lideran los avisos. Los encargados de revisar las notificaciones defienden que sus datos son representativos, dado que esos ocho países abarcan un 41% de la población europea y un 40% de su territorio. Los números de 2018 todavía no están completos, pero parece que rompen esa racha a la baja. Los casos aumentan, aunque se desconocen los motivos, como tampoco la influencia de las diversas misiones en el Sistema Solar, que despiertan el interés y las esperanzas de muchas personas. Puestos a especular, ¿las palabras de Loeb sobre Oumuamua contribuirán al repunte que se predice por parte de estas organizaciones?

Sobre nosotros Félix Ruiz

Trabajador Social de formación y apasionado de las temáticas relacionadas con el misterio desde siempre. Redactor de noticias, escritor novel, lector compulsivo y buscador incansable de preguntas que compartir con todo aquel que sea curioso y quiera saber más.

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