Octubre 02, 2014, 06:28:24 pm


Autor Tema: El chat del infierno  (Leído 1988 veces)

Stevan

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El chat del infierno
« en: Octubre 21, 2013, 09:53:05 am »


La presencia del bien y del mal se remota a tiempos lejanos del pasado, a lo largo de los siglos hemos sido testigos de una especie de eterna batalla, una continua lucha representada por dos poderosas fuerzas espirituales. Son incontables los relatos que podemos encontrar al respecto, se ha popularizado y comercializado esta historia en casi cualquier aspecto posible. El cine, la literatura, la pintura, el teatro y por lo general, en cualquier representación artística podemos encontrar alusiones a la guerra entre el bien y las fuerzas oscuras que nos acechan. Son conocidas las formas para intentar comunicarnos con estas entidades malignas, con ese bando tenebroso de la batalla, formas que en muchas ocasiones suponen realizar algún tipo de oscuro ritual, aunque a veces no es necesario montar ningún tipo de preparación especial, existiendo formas mucho más simples de lo que se puede conocer.

La evolución es algo que afecta en todos los sentidos, podemos ver como la tecnología es participe en todos los aspectos de nuestra existencia, obligando de cierto modo a evolucionar esta batalla que se libra entre ambas fuerzas, fuerzas conocidas por querer albergar el mayor numero de almas en su seno. De este modo podemos escuchar sobre nuevos puntos de encuentro con estas entidades lejos de un pentagrama en el suelo rodeado de velas o incluso la conocida ouija, aunque ahora abordaremos una vieja historia, una historia que se ha convertido en una especie de leyenda en la red, el chat del infierno.

Es curiosa una de las posibles respuestas a la pregunta ¿Dónde se encuentra la ubicación de internet?, entre otras explicaciones que podemos encontrar, se podría decir que internet se encuentra en el ciberespacio, un mundo virtual que no es físico, aunque no quiere decir que no que no exista. Con esta respuesta podríamos entender que la tecnología que nos permite acceder a internet, ya sean móviles, ordenadores, tabletas u otros, no son más que ventanas hacia un universo diferente a nuestra realidad cotidiana.

Teniendo en cuenta que es un lugar al que todo el mundo puede acceder, es habitualmente considerado como una fuente de todo tipo de tentaciones y por consecuente se ha hablado en reiteradas ocasiones sobre su lado oscuro, incluso, satánico. A raíz de esto han surgido mitos y leyendas urbanas que relacionan la existencia de internet con el mismísimo demonio.

Por poner un ejemplo, existe una leyenda muy popular de la que se puede encontrar más información en la segunda parte del libro “Buenos Aires es leyenda” de Guillermo Barrantes y Víctor Cobiello, en ella se explica que internet es una invención del mismo Lucifer. Esta leyenda urbana expone que Dios castigo al diablo encarcelándolo en el infierno, y para evitar que pudiera acometer maldades sobre la faz de la tierra, fue sujeto con cadenas eternas. Con  ello, el diablo se vio con la incapacidad de movimiento, y tuvo que ingeniar algún método para continuar sus fechorías. Fue así como se le ocurrió la idea de inspirar a los hombres la creación de internet, un área que opera sin la necesidad del espacio y convirtiéndose en el lugar predilecto usado por Lucifer para tentar a los  mortales y llevarse sus almas al infierno. Pero la historia que motiva este artículo es otra quizás mucho más interesante, siendo una de las leyendas urbanas en internet más conocidas.


El chat del infierno es un portal con características muy especiales que se encuentra en algún lugar de red, en gran medida se asemeja a otros muchos sitios que existen en internet, y que sirven de plataforma de contacto entre seguidores del diablo.

Se cuenta que en él, hay un foro para intercambiar ideas entre los satánicos y adoradores de las tinieblas. En ellos se puede acceder al conocimiento de los dibujos y simbología infernal, así como a toda información sobre materia satánica. Sin embargo hay algo en este chat del infierno que lo diferencia del resto, supuestamente es el único punto en internet capaz de conectar directamente con el reino de Lucifer.

La estructura del funcionamiento interno tiene por matriz rectora el numero 666. Entre sus peculiaridades se cuenta que el chat del infierno no posee una dirección fija e inmóvil que los seguidores de santán puedan visitar en un momento y acceder al día siguiente, en su lugar cambia constantemente de ubicación y es por ello que resulta sumamente complicado seguirle el rastro.

Sin embargo se cuenta que no todo el mundo puede tener acceso a este tenebroso lugar de internet, sino que solo unos pocos pueden acceder al mismo, teniendo que ser seleccionados para poder ser usuarios del portal, resulta curioso que quienes escogen y seleccionan a los posibles usuarios que podrán acceder al sitio, son los mismos demonios de las sombras.

En base a lo que se cuenta, existe una pauta para recibir esta invitación, si algún usuario de una web relacionada con el satanismo es el número 666, recibirá en su correo electrónico una invitación para participar en el chat del infierno, así como la dirección en la red del mismo, siendo esta la única forma de acceder.

Según cuenta la leyenda, el chat del infierno está distribuido en seiscientos sesenta y seis niveles, cada uno de esos niveles está regido por un demonio diferente. A medida que los usuarios van avanzando de nivel, los demonios con los que se encuentran son más terribles.

El nivel uno es el menos peligroso de todos, en el es casi imposible contactar con arcángeles o demonios, ya que la mayor parte del tiempo se divierten haciendo bromas a los usuarios o exigiéndoles el cumplimiento de ciertas pruebas. Conforme el usuario va superando lo exigido y es considerado merecedor de acceder al siguiente nivel, asciende en una especie de escalera virtual donde aumentan las exigencias y el peligro con cada nivel, siendo el seiscientos sesenta y seis el último y más terrible, y donde se supone que se puede contactar directamente con el príncipe de las tinieblas.

Según esta leyenda urbana, cuando sean seiscientas sesenta y seis las personas que hayan logrado superar todos  los niveles y por consecuente, tengan contacto directo con Lucifer, dará comienzo el apocalipsis, y la ira de dios se desencadenara sobre la humanidad.


Esta leyenda a dado fruto a innumerables historias que giran a su alrededor, una de ellas es muy conocida en algunos lugares, siendo quizás la más popular sobre este asunto. En concreto esta historia es la supuesta vivencia de un joven de 18 años llamado Sebastián, y que al parecer se atrevió a indagar en este asunto.

La historia más conocida

Sebastián era un chico reservado que vivía con su madre en el barrio Puntacarretas de la ciudad de Montevideo. En una mañana en la que se dirigía al colegio como era habitual, Sebastián escucho a hablar a dos amigos sobre la existencia de un chat en el que se podía hablar con el mismísimo Lucifer, tras esto, le invadió una gran curiosidad por saber que había de cierto en eso que hablaban sus compañeros.

Al cabo de unos días su madre tuvo que desplazarse un fin de semana por motivos de trabajo, y fue en ese momento cuando Sebastián quiso aprovechar para rastrear internet en busca de ese supuesto lugar, así como de averiguar que había de real en todo esto.

Ya solo en casa y con la tranquilidad de no tener otra tarea programada que la de buscar un punto imposible en la gran red, el chico se sentó al frente de su pantalla, y como si fuese el inicio de una aventura, Sebastián comenzó la búsqueda del terrorífico lugar en internet, y de las pistas que pudiesen llevarle a él. En un principio sus intentos por encontrar cualquier rastro de este lugar no fueron muy exitosos, paso varias horas buscando sin encontrar ningún indicio de su existencia. Mientras tanto, pasaba el rato chateando con sus amigos y descargando algo de música.

Todo fue así hasta el momento en el que una alerta en la pantalla le avisaba de la llegada de un nuevo correo electrónico, cuando esto sucedió Sebastián no le prestó mucha atención quizá a causa del aburrimiento tras varias horas en la pantalla del ordenador buscando algo que posiblemente no existía. Tras varios minutos, Sebastián se dio cuenta de que el correo recibido contenía un inquietante mensaje, un mensaje que le invitaba al mismo lugar que él estaba buscando, el chat del infierno.

En el mensaje le daban la bienvenida y le decían que era el usuario seiscientos sesenta y seis, además contenía la dirección del lugar que buscaba. Sin pensarlo, el joven accedió a la dirección indicada, entrando así en un lugar bastante lúgubre en el que resaltaban unos caracteres emulando ser sangre y que decía “Chat del infierno”.

En ese momento se encontraba  muy contento de haber encontrado la web que tanto buscaba, aunque algo desconcertado por haber sido de una forma casi milagrosa. Rápidamente el chico cerró todas las ventanas abiertas en el navegador, todas excepto la de ese extraño lugar, y se dispuso a indagar en ella prestando toda su atención en esa web.

Lo primero que llamo su atención fue las conversaciones estaba muy avanzadas, y que en todas ellas se hablaban de asuntos insólitos donde participaban muchas personas. Le resulto muy curioso observar que los nombres de los participantes en estas conversaciones eran aquellos que correspondían a como se conocía al demonio en diferentes culturas como Astarot, Bafomet, Belcebu, figurat, asmodeo, y otros tantos.

Absolutamente cautivado por lo que veía y las conversaciones que presenciaba, Sebastián escogió un nombre que pensó adecuado al momento, Darkseba. Después de esto se dispuso a introducirlo en un cuadro de dialogo de un chat, pulsó la tecla intro y espero a la respuesta de algún usuario de los presentes en la web.


No paso mucho tiempo hasta que un participante se dirigió a el, el nombre de aquel usuario era Sorath. Sebastián encontró el nombre bastante misterioso y exótico, además de que le parecía haberlo escuchado antes en algún otro lugar. Es por ello que abrió su navegador para introducir el nombre y ver si tenía algún significado. Entre otras inquietantes lecturas que hizo sobre el mismo, Sorath es el nombre de una entidad infernal que rige el número 666, y el lugar que ocupa es uno de los más altos dentro de las jerarquías de las huestes infernales.

Profundamente intrigado por ello, Sebastián se desentendió por completo del curso del resto conversaciones, centrándose en mantener una conversación con aquel inquietante usuario. En un principio la conversación se mantenía bajo los parámetros que Sebastián marcaba en la misma, siendo el que marcaba las preguntas y Sorath el que las contestaba. Hay que especificar que por el momento la conversación que el joven mantenía con el misterioso usuario no era demasiado comprometida, ya que aun estando muy interesado por todo aquello, no creía que realmente estaba hablando con un demonio y casi todas sus intervenciones eran en un tono de broma y tratando sobre la arquitectura y duración del infierno, la tipología de los castigos ultra-terrenales , la esencia de la muerte, del pecado y del dolor, la fecha del fin del mundo y muchos otros asuntos del mismo ámbito.

En todo este tiempo, Sorath respondía con mucha seriedad y con explicaciones minuciosas y muy desarrolladas, tras varias horas de conversación Sebastián decidió suspender la sesión momentáneamente para tomarse un descanso, aquella intensa conversación había agotado de una extraña  manera. Sebastián no aviso a Sorath de que se retiraba, simplemente se levanto de la silla, encendió la luz de la habitación, tras ello, el joven se dirigió a la cocina, abrio la nevera y comenzó a prepararse algo para comer mientras meditaba lo que había estado hablando con ese extraño internauta, así como pensando en otras posibles preguntas.

Una vez preparado el tentempié, Sebastián cogió un refresco y con todo ello, el chico se fue de nuevo a su habitación.  Al llegar, no imaginaba que Sorath había realizado en su ausencia, una pregunta que hizo que le recorriese un paralizante escalofrió que recorría todo su cuerpo,  ese inquietante usuario que se hacía llamar Sorath le había pregunta si tenía hambre, y que si solo se había ausentado para comer, fue en ese momento cuando las conversaciones tomaron un giro inesperado. Tras sentirse observado y con la sospecha de encontrarse frente a un hacker muy astuto, sin darse cuenta paso a que ahora él era el que tenía que responder y Sorath el que realizaba las preguntas, de nada servían los intentos de restablecer los anteriores roles en la conversación donde él era el que preguntaba, una y otra vez Sorath encauzaba la conversación a su antojo y de una manera muy sutil, evitando responder a Sebastián y justificando la intrusión de nuevas preguntas. Pero realmente, lo que logro desubicar al joven fue una serie de informaciones referentes a su vida, informaciones que nadie más que él, y en algunas ocasiones un circulo muy reducido de amigos podían conocer.

A esta altura y tras lo trascendido, el escepticismo de Sebastián había desaparecido casi por completo, y el joven entreveía que se encontraba realmente ante un hecho imposible. Dada la situación, al chico le resultaba insostenible poder seguir con ese extraño juego, además se encontraba realmente exhausto y tenía algo de sueño, aunque estaba muy confuso y algo inquieto, Sebastián comprobó que ya era muy tarde, en ese momento serían las 4 o las 5 de la madrugada.


El joven aviso de que se retiraba a descansar, espero un momento para ver si había respuesta, un momento en el que el corazón latía frenéticamente, pero no obtenía respuesta alguna. Tras unos segundos, la lámpara de la habitación comenzó a encenderse y apagarse de forma reiterada. Sebastián recordó entonces que la toma de corriente de la habitación tenía un problema e intento tranquilizarse pensando que esa era la causa por la que estaba ocurriendo lo que presenciaba.

Sin embargo ya se encontraba muy sugestionado por esta extraña coincidencia, y el miedo que sentía ya era muy abrumador, es por ese motivo por el que decidió suspender definitivamente la sesión. Decidido, cogió el ratón de su ordenador y se dirigió a la pestaña concreta para cerrar la ventana, en ese momento y con una mueca de horror se dio cuenta de que había un nuevo mensaje, esta vez Sorath le pedía con mucha amabilidad disculpas por haber causado el incidente con la lámpara, en ese instante Sebastián cerro la ventana del navegador, para posteriormente apagar el ordenador y desenchufarlo de la red.

En un intento de romper aquel clima de misterio que lo sugestionaba, encendió todas las luces de la casa y la televisión, pensando que romper ese ambiente de oscuridad y silencio sería suficiente para recuperar el control de sus emociones. Ese remedio puede que fuese sido suficiente si la situación hubiese permanecido así por un tiempo más prolongado. Pero de manera inesperada y aun con la angustia de haber sido participe de un encuentro imposible, un violento apagadón  devolvió a la casa a la más absoluta oscuridad y el más profundo silencio. A pesar de todo, Sebastián intento no perder los nervios, y pensó que lo más prudente era intentar llegar hasta los fusibles para comprobar el estado de la misma. Así que moviéndose por la oscuridad a través de la casa palpando con las manos para orientarse, se dirigió hacia la caja de los fusibles.

Ya en camino pudo observar que al final del pasillo se entreveía lo que parecía ser un débil resplandor que cada vez iba cobrando fuerza en ese océano de sombras, prestando más atención pudo comprobar que aquella iluminación provenía de la habitación donde se encontraba el ordenador, y lo que resultaba más aterrador era que aquella luz emanaba del monitor del mismo, ordenador que el mismo había apagado y desenchufado de la toma de corriente, y que ahora estaba encendido. Cuando se armo del suficiente valor para asomarse a la habitación, pudo comprobar que en la pantalla se encontraba la página principal del chat del infierno, y un mensaje que resaltaba con aspecto desafiante que decía “Nada más”.

En ese momento el chico emitió un estridente alarido y abandono la casa tan rápido como pudo, de un solo salto bajo las escaleras que daban a la calle, y una vez en la calle comenzó una frenética carrera tratando de alejarse del edificio, ya en el cielo comenzaba a despuntar el amanecer. Cuentan que en su maratónica fuga se dirigió hasta la casa de sus abuelos, a quienes les contó lo sucedido en un estado de pavor absoluto.

Se dice que nuca más quiso entrar a internet.

Esta historia es, como ya he comentado anteriormente, muy conocida en la red y discutida por muchos, incluso se ha llegado a tratar este asunto en varios medios de comunicación de algunos países de América del Sur.


Desde luego existen lugares en internet que parecen haber salido del mismísimo infierno, en donde se plasma la maldad más absoluta, que lejos del reino de las tinieblas, es reflejo de otro tipo de demonios. Personas como nosotros, pero sin alma que se dedican a contribuir a que perdamos rasgos básicos de lo que somos, rompiendo parte del significado de la palabra humanidad, y usando internet para mostrar a otros como ellos, aberrantes e ilegales contenidos. Así que se podría decir que el mal está en internet, pero también se encuentra el bien, y como en todos los caminos que recorremos, somos nosotros los que deberemos elegir por qué ruta optar.



Artículo propio creado y transcrito del programa 19 de la segunda temporada de “En la Búsqueda”
http://www.ivoox.com/elb-2x19-testigo-caso-paranormal-hackers-conspiracion-chat-del-audios-mp3_rf_2059362_1.html
« última modificación: Octubre 23, 2013, 08:36:14 am por Stevan »

Tonyvaras

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Re:El chat del infierno
« Respuesta #1 en: Octubre 21, 2013, 06:00:39 pm »
No conocia esta leyenda más allá de simple oida, un buen artículo muy explicativo y completo sobre la historia.

Lo que no se es como no han intentado hacer una pelicula de esto, tiene todos los ingredientes. Lo de los diferentes niveles y sus ascendentes exigencias sería una buena trama.

Buen trabajo  \+/

Akenatón

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Re:El chat del infierno
« Respuesta #2 en: Octubre 22, 2013, 07:30:50 am »
Las layendas urbanas se cuecen en todos los lugares, esta es un ejemplo de las muchas que hay purulando en internet y sobre este.

Susosusto

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Re:El chat del infierno
« Respuesta #3 en: Octubre 23, 2013, 07:39:14 am »
A mi hace mucho tiempo me hablaron de una web satanica, pero era más un foro que otra cosa. Las cosas que se hablaban ayi era de locos, y como en el chat que da nombre a este reportaje tambien existian niveles para acceder a nuevos apartados dentro de la comunidad.

Confieso que entramos desde el ordenador de mi amigo, solo lo vi esa vez pero vamos, que era suficiente para eliminarlo de mi lista de visitas, menudos locos.

Este reportaje se asimila a lo que vi, aunque claro, dudo que hubiesen demonios en aque sitio.
La humanidad unida ante un gigantesco camino, un camino hacia la vida.

casada32

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Re:El chat del infierno
« Respuesta #4 en: Mayo 05, 2014, 01:54:01 am »
necesito saber com yo puedo entrar al chat para conocer personas