Marzo 25, 2017, 08:41:01 pm


Autor Tema: Los 20 mejores expedientes X españoles  (Leído 2391 veces)

Natalia

  • Community Manager
  • *****
    • Misterio Red
Los 20 mejores expedientes X españoles
« en: Mayo 17, 2013, 06:20:50 pm »

  • Título completo: Los 20 mejores expedientes X españoles



  • Autor(es): Miguel Pedrero



  • Editorial: Cydonia



  • Año de edición: 2013



  • ISBN: 978-84-938064-8-4



  • Sinopsis: )Miguel Pedrero, periodista especializado en la investigación de toda clase de fenómenos anómalos, da a conocer veinte desestabilizadores “expedientes secretos” que ha estudiado en profundidad, entrevistando a sus principales protagonistas, acudiendo a los lugares de los hechos y accediendo a sorprendentes documentos.
    En este libro, a medio camino entre la crónica personal y el reportaje periodístico, conocerá algunos de los más increíbles incidentes anómalos acaecidos en España, muchos de ellos ocultados por las autoridades.



  • Enlaces de interés:


Extracto del libro


Miguel Pedrero

Son innumerables los testimonios de personas que se han topado cara a cara con la Santa Compaña: la popular comitiva de muertos, común a distintas regiones del continente europeo, donde es conocida por nombres tan diversos como Estadea, Estantigua, Hoste, Sluagh o Toili, entre otros muchos. Sin embargo, el fenómeno es idéntico: seres de aspecto fantasmal que levitan sobre el terreno, van cubiertos por una especie de túnicas y, en ocasiones, profetizan futuros fallecimientos. En este capítulo presento los casos más interesantes de todos los que he tenido la oportunidad de investigar, incluidos algunos ciertamente extraños, en los cuales estas entidades aparecen vinculadas al fenómeno OVNI o llegan a “secuestrar” al testigo…

María Pazos es una joven absolutamente incrédula en todo lo referente a cuestiones religiosas o supersticiosas, pero una noche de 2007 se topó con la popular procesión de las ánimas, conocida en tierras gallegas por el nombre de Santa Compaña. “A mí todo eso de apariciones de fallecidos me parecían cuentos, pero desde aquella experiencia pienso que haberlas, haylas”, nos confesaba a Fran Contreras y a mí poco antes de comenzar con su relato. La chica conducía por una carretera cercana a la localidad pontevedresa de Verín, cuando una perentoria necesidad biológica la obligó a desviarse por un camino forestal, donde dejó aparcado el coche. Así relataba su experiencia:

Me metí unos metros en el monte para que nadie me viera y, entonces, observé cómo se acercaba hacia mí a un grupo de gente. Cuando estaban a unos metros de donde me encontraba, me fijé, aterrada, en que eran tres individuos vestidos con túnicas blancas y capuchones del mismo color, que les tapaban los rostros. Detrás de ellos venían en fila unas veinte personas. A éstos sí que les pude contemplar las caras. Eran personas de apariencia sencilla, todas mayores de sesenta años, y vestían como mucha gente de aldea de esa edad: con sus boinas y sus chaquetas de pana. No hablaban entre sí y caminaban con gesto serio. Estaban muy cerca de mí, sin embargo no escuchaba sus pisadas. En ese instante me di cuenta de que no tocaban el suelo, sino que levitaban a una cuarta. ¡Dios mío, qué miedo pasé! Salí corriendo como pude, me metí en el automóvil y arranque sin mirar atrás.

La Compaña anuncia próximas muertes

Días después de escuchar la peculiar vivencia de María, nos citábamos con otra gallega que había protagonizado una experiencia similar. Sucedió una madrugada de mediados de los años 80. Diana Martínez circulaba con su automóvil por una apartada carretera en dirección hacia un pueblo cercano a la ciudad de Vigo y, en un momento dado, se fijó en una serie de “luminarias” que avanzaban por el bosque, bastante próximas a la orilla de la vía. “Paré el coche -nos aseguraba¬- y esperé a que pasaran por mi lado. Los vi muy cerca, así que puedo describirlos con cierto detalle. Eran una especie de frailes con unos capuchones cubriéndoles las cabezas. Vestían totalmente de negro y portaban unos velones enormes. Iban en dos filas, de unos diez frailes cada una. Estuve unos segundos tratando de averiguar qué era aquello. Entonces se me pasó por la cabeza que podía ser la Santa Compaña y empecé a gritar. Arranqué y pisé el acelerador a tope, sin atreverme a mirar por el espejo retrovisor”.
En otras ocasiones, la visión de la lúgubre Compaña tiene relación con el anuncio de la muerte inminente de un vecino de la localidad, tal como les ocurrió a Josefina Romero y a su madre una gélida noche de enero de 1992, en una población enclavada en los bosques de Moaña (Pontevedra). Regresaban a casa por un camino forestal, cuando vieron a lo lejos una treintena de individuos tapados por sendas túnicas, que iban directamente hacia ellas. Ambas se quedaron petrificadas de miedo, pudiendo contemplar cómo aquellas figuras pasaban a escasos metros de ellas, sin hacerles el más mínimo caso. Al final de la fila distinguieron a una señora que caminaba con la mirada perdida, y a la cual identificaron enseguida. Se trataba de una vecina del pueblo, a la que vieron al día siguiente en actitud completamente normal, haciendo sus quehaceres diarios. Sin embargo, a los tres días un rayo la mató en pleno campo.

También en la provincia de Pontevedra, pero en esta ocasión en las cercanías de Marín, Charo Santiago regresaba a casa después de un duro día de trabajo al volante de su coche. De pronto, divisó un grupo de diez encapuchados, ataviados con túnicas blancas, los cuales sujetaban una especie de candiles. Pero lo que provocó que pusiera pies en polvorosa, fue que la extraña procesión se detuvo junto a la casa de una de sus amigas, llamada Mari Carmen. Jornadas después, esta mujer falleció de forma repentina.

“Se desmaterializó frente a nosotros”

El 1 de noviembre de 2002, precisamente en el Día de Todos los Santos, el conocido escritor andaluz Alejandro López Andrada, su hija Rocío y una amiga de ésta, tuvieron la oportunidad de contemplar a una entidad de aspecto fantasmal que levitaba sobre el suelo e iba cubierta por lo que semejaba una sotana. Nacido en 1957 en Villanueva del Duque (Córdoba), localidad de la que fue nombrado Hijo Predilecto, Alejandro es autor de numerosas novelas y obras poéticas. Además, posee docenas de premios literarios, como el Premio Hispanoamericano de Poesía “Rafael Alberti”, y en la actualidad es miembro de la Real Academia de Letras de Córdoba. Por supuesto, ni el escritor ni las otras dos testigos son personas supersticiosas o dadas a cuestiones esotéricas o religiosas. Más bien al contrario: incrédulos en todo lo que respecta a esta clase de temas.

Pero vayamos a los hechos. Una tarde de verano me cité con Alejandro López y su hija Rocío que, como tantos cientos de miles de personas, trabaja en Madrid aunque no nació en la capital de España. Su padre se encontraba de paso por la ciudad, promocionando una nueva novela, así que, como se suele decir, la oportunidad la pintaban calva. Me puso sobre aviso del caso mi buen amigo Diego Cortijo, experimentado aventurero y explorador, a pesar de su insultante juventud, con quien compartí inolvidables viajes a Isla de Pascua y al desierto argelino de Tassili. Por motivos laborales, Diego conoció a Rocío, quien le acabó contando a mi amigo su extraña experiencia. A éste le faltó tiempo para llamarme por teléfono.

De modo que Diego, Alejandro, Rocío y quien escribe quedamos en vernos en el famoso Café Gijón, conocido por constituir la sede en la que tenían lugar animadas tertulias literarias, en las que participaban escritores y poetas de primera categoría. Aunque esta tradición lamentablemente ya ha caído en desuso, todavía se puede ver en las mesas de la concurrida cafetería a importantes personajes del mundo de las letras.

Tras saludarnos e intercambiar algunos comentarios sobre el mundillo editorial español, Alejandro comenzó con su relato: “Ocurrió a eso de las 6:15, vamos, a primerísima hora de la mañana. Conducía hacia la localidad cordobesa de Alcaracejos, acompañado por mi hija y una chica irlandesa que estaba pasando unos días con nosotros, a las que debía dejar en esa población, donde iban a tomar un autobús para ir a una excursión a Mérida con otros chavales del Instituto de Pozoblanco. Recuerdo que hice el stop para tomar la carretera principal, y fue entonces cuando vi a mi izquierda una silueta oscura, bastante grande y ataviada con una sotana y un capuchón que le cubría el rostro. Parecía una especie de monje. Me sorprendió, pero no dije nada y continué la marcha. Enseguida, Rocío me preguntó: ‘Papá, ¿tú ves lo mismo que yo?’. Claro, le respondí que sí”.

El extraño ser avanzaba hacia el coche por el mismo centro de la carretera, aunque lo más sorprendente, aseguraba Rocío, “es que no tocaba el suelo, avanzaba levitando a unos 25 centímetros del asfalto, y la sotana se le movía como si tuviera un ventilador debajo, aunque no hacía nada de viento esa mañana”. El escritor cordobés paró el coche, esperando a que el “espectro ensotanado” se acercara, para contemplarlo más de cerca. “Estuvimos así varios minutos -continuó éste relatando-, pero al final decidí continuar el trayecto, aunque muy lentamente. ¡Y no te lo vas a creer! Al pasar justo a su lado, se desvaneció en el aire. Como te lo cuento. Desapareció en un visto y no visto frente a nuestros ojos. Increíble”.

En ningún momento pudieron verle el rostro, a pesar de lo cerca que tuvieron a la extraña entidad, pues estaba cubierta por el capuchón. Tampoco las manos ni los pies, tapadas por la amplia sotana. Ambos, Alejandro y su hija, aseguraron no haber sentido pánico ante la aparición, sino sorpresa y cierto desasosiego. En cuanto a la chica irlandesa, ésta sí estaba aterrorizada. Y el susto le duró varios días. Cuando les pregunté por las sensaciones que experimentaron, Alejandro aseguró: “Me dio la impresión de que esa entidad no reparó en nuestra presencia, sino que iba a su aire, como si estuviese cumpliendo algún tipo de cometido, totalmente ajena a lo que ocurría a su alrededor”.

Un detalle interesante que no puedo pasar por alto, típico en los casos de encuentros cercanos con OVNIs, con sus tripulantes o con seres de aspecto fantasmal, es que se hizo un extraño silencio durante el tiempo que duró en incidente. Algunos testigos refieren que “la realidad pareció apagarse”; otros hablan de “silencio inexplicable”, como mis dos informantes; y hay quienes aluden a la sensación de “penetrar en otro mundo”. Pero se trata de lo mismo. Idéntica sensación que ninguno de los que la han vivido, saben trasladarla a palabras.

“Enlutado” en un cuartel sevillano

Si hasta el momento los casos expuestos podrían clasificarse en el apartado de apariciones espectrales, vinculadas a la tradición de las procesiones de muertos, los incidentes que mostraré a continuación poseen una serie de características que los aproximan al enigma OVNI. Entonces, ¿a qué nos enfrentamos? ¿Seres extraterrestres? ¿Entidades de universos paralelos? ¿Apariciones espectrales? La respuesta no es sencilla. Quizá estamos ante una inteligencia proveniente de otro plano de existencia, que toma diferentes aspectos dependiendo de las circunstancias o del individuo o individuos ante los que se presenta, desconocemos por qué motivo…

La siguiente historia surgió, como muchas otras, después de la emisión de una serie de especiales sobre incidentes OVNI con implicaciones militares en el popular programa radiofónico “Espacio en Blanco” (Radio Nacional de España), dirigido y presentado por Miguel Blanco, y a cuyo equipo tengo la enorme suerte de pertenecer. Durante los siguientes días, comencé a recibir, vía telefónica y a través del correo electrónico, un puñado de testimonios sobre esta clase de casos. Uno de ellos me llamó especialmente la atención, de modo que no tardé en viajar hasta Sevilla junto a Fran Contreras,  amigo y a la vez compañero de “Espacio en Blanco”, para entrevistar personalmente al protagonista, de nombre Francisco González. El hecho tuvo lugar una noche de noviembre de 1984 en el antiguo cuartel del Arma de Ingenieros, conocido popularmente como cuartel de La Borbolla, pues está ubicado en la calle sevillana del mismo nombre.

Francisco, que entonces se encontraba realizando el servicio militar, se levantó a medianoche para acudir al lavabo, extrañándose de que no hubiese imaginaria -soldado que realiza la vigilancia, normalmente a turnos, de un dormitorio colectivo durante toda la noche- en la puerta del barracón. Cuando llegó a los baños, se dio cuenta de que había alguien junto a la puerta de acceso a los mismos. Se trataba de un ser de unos dos metros de altura, con barba y ataviado con una larga túnica blanca, que le dijo: “¿No me has visto?”. Nuestro protagonista le preguntó qué quería, y como respuesta obtuvo: “Necesito que me acompañes”. Sin embargo, Francisco siguió a lo suyo, y cuando salió de los lavabos, la extraña entidad volvió a insistir en que lo siguiera. No sabe explicar por qué, pero un misterioso influjo lo obligó a obedecerle.

Soldado desaparecido

“Comencé a caminar detrás de él -nos contaba Francisco-. Atravesamos varias estancias y acabamos en el exterior, en el patio de armas, donde nos sentamos en un banco. Momentos después, se abrió el cielo y surgió un potente foco luminoso que se fue acercando poco a poco hacia nuestra posición. Cada vez era más grande y desprendía más brillo, hasta que, de pronto, emitió un haz de luz que llegó hasta el suelo. Cuando aquel aparato volador estaba más cerca de nosotros, me dio la sensación de que esa luminosidad en realidad ocultaba un objeto metálico. La verdad, comencé a sentir pánico, y aquel ser, como si leyese mis pensamientos, me transmitió mentalmente que me tranquilizara, que no iban a hacerme daño. Intenté levantarme, pero no podía moverme, sólo era capaz de girar el cuello. Y cuando lo hice, vi en el banco de al lado una gorra perteneciente a algún soldado de reemplazo que se la había olvidado allí”… (Continúa en “Los 20 mejores Expedientes X españoles”)
« Última modificación: Mayo 17, 2013, 07:05:23 pm por Natalia »

Situation

  • Principiante
  • *
Re:Los 20 mejores expedientes X españoles
« Respuesta #1 en: Mayo 20, 2013, 06:16:44 pm »
Gran libro que sin pensarlo lo he pillado por internet a muy buen precio ou yeahhh!!!