Abril 26, 2017, 06:10:01 am


Autor Tema: Conocimiento Prohibido  (Leído 1332 veces)

Natalia

  • Community Manager
  • *****
    • Misterio Red
Conocimiento Prohibido
« en: Septiembre 19, 2014, 06:40:43 pm »

  • Título completo: “Conocimiento Prohibido



  • Autor(es): Miguel Pedrero



  • Editorial: Cydonia



  • Año de edición: 2014



  • ISBN: 9788494125843



  • Sinopsis: Existe un “conocimiento prohibido” o “maldito” que se está abriendo paso a codazos. Aunque las grandes instituciones académicas y el poder político y financiero traten de frenarlo, mujeres y hombres comprometidos, preparados e ilustrados lo están sacando a la luz en facultades, en laboratorios, en campañas arqueológicas o e n estudios históricos. En este libro el lector descubrirá, entre otros muchos desestabilizadores asuntos, que: –Eminentes microbiólogos y astrofísicos defienden que nuestro ADN es artificial y probablemente somos la creación de una civilización alienígena. –Hay evidencias notables de que seres de otros mundos nos visitaron en un pasado remoto, siendo tomados por dioses. –Las tradiciones y libros sagrados de diversas religiones –incluida la judeo-cristiana– describen contactos con extraterrestres.

    –En la Tierra habitaron otras humanidades en un remoto pasado. –Sobre la faz de nuestro planeta existieron civilizaciones desaparecidas con un enorme desarrollo tecnológico, muy anteriores a la egipcia y a la sumeria. –Los científicos ya poseen pruebas de que existe vida después de la vida. –Está plenamente aceptado que hay infinidad de universos paralelos en donde pueden existir formas de vida. –El fenómeno OVNI constituye una prueba de que esas inteligencias dimensionales están con nosotros desde el principio de los tiempos.


  • Enlaces de interés:



EXTRACTO DE “CONOCIMIENTO PROHIBIDO” (CYDONIA, 2014)

CAPÍTULO 11


ISLA DE PASCUA: VESTIGIOS DE UN CONTINENTE DESAPARECIDO

Los primeros pascuenses provenían de una civilización sumergida bajo las aguas

Es un pedazo de terreno de tan solo 160 kilómetros cuadrados en medio del Pacífico. Situado a unos 3.500 de la costa más cercana, se trata del territorio habitado más aislado del planeta. Pero la razón por la que un grupo de españoles viajamos a Isla de Pascua nada tenía que ver con el exotismo del lugar, sino que nos interesaba estudiar “in situ” los más 900 moáis que lo “decoran”. Hasta el momento nadie ha logrado responder a la pregunta del millón de euros: ¿A quiénes representan estas gigantescas figuras pétreas? Quizá la solución se encuentre en un relato legendario…

Cuenta una leyenda que el sueño del artesano favorito de Hotu Matu´a –el rey fundador de Pascua– se veía constantemente interrumpido por la aparición de su padre fallecido, de modo que no podía descansar. Tal era su deterioro físico que decidió consultarle el problema al hechicero del monarca. Éste le recomendó que tallase una efigie de su progenitor en piedra volcánica y la colocase frente a su casa. Sólo así, poseyendo la figura del espíritu que lo molestaba, lograría dominarlo. Esta tradición acabaría extendiéndose por toda la isla, habitada por molestos espectros que habitualmente hacían de las suyas a los rapanuis. Con el paso de los siglos, comenzaron a tallarse estas estatuas a mayor tamaño, dando lugar a los moáis.

Quizá el relato legendario que acabamos de narrar posea cierta relación con otro no menos llamativo, referido al encuentro del rey Tu´u Ko Ihu con dos diablillos o espíritus malévolos –conocidos desde entonces por el sonoro nombre de aku-aku– mientras daba un paseo. Cuando llegó a su palacio, tomó un trozo de toromiro y talló ambas figuras tal como las recordaba: estilizadas, costillas y columnas muy marcadas, enormes cejas, mentones sobresalientes, narices aguileñas, orejas largas y brazos también largos y delgados. A los dos seres también se les distinguía un órgano reproductor masculino.


Desde luego, no podemos obviar su parecido con los moáis, que se distinguen por su porte estilizado, nariz larga y respingona y orejas también alargadas. Aunque también es cierto que poseen características diferentes a las de los aku-aku, como pómulos prominentes y labios finos y unidos. Además, también existen algunos moáis de rasgos claramente femeninos, cuando los aku-aku son siempre masculinos. Hasta ahora se han localizado diez “moáis hembras”, caracterizados por unos senos y vulva muy marcados. Por otro lado, la mayoría de los “gigantes pétreos” están coronados por una especie de sombrero o moño de escoria roja, que desde luego no hallamos en las representaciones de los aku-aku.

Los dioses instructores llegaron de América

Otra teoría que también cuenta con bastantes seguidores es que en realidad los moáis representan a los primeros pobladores de la isla. Thor Heyerdahl, el famoso explorador e investigador noruego, defendía que éstos eran navegantes procedentes de las costas americanas. Heyerdahl estaba convencido de que un grupo de viracochas –los misteriosos dioses blancos que instruyeron a infinidad de pueblos de América, dando lugar al nacimiento de culturas como la inca o la azteca– habían logrado atravesar el Pacífico con balsas de madera impulsadas por velas, colonizando las islas del Pacífico Central, incluida Pascua, alrededor del 500 d. C. Precisamente con esta clase de barco, fabricado de igual modo y con idénticos materiales de hace 1.500 años, el noruego navegó en 101 días las 4.300 millas que separan el puerto peruano de Callao de la isla de Raroia, en el archipiélago de Tuamotu, recorriendo una distancia superior a la existente hasta Pascua.

Esto tenía lugar en 1947 y, desde entonces, muchos otros especialistas se sumaron a las tesis del noruego. En el mismo sentido apuntan otras leyendas muy extendidas, según las cuales Hotu Matu´a y sus hombres habían llegado desde una tierra muy cálida en dirección al Sol naciente (América), de la que traían plantas autóctonas. Lo que parece claro es que los contactos entre Pascua y América se produjeron hace siglos, pues en la isla abundan plantas oriundas del continente americano, como la patata dulce –llamada kumara en idioma rapanui y cumar en quechua–, el toromiro, el algodón o la totora. Otra pista en la misma dirección lo constituye un moái arrodillado, visible en la cantera donde se tallaban, en pleno volcán Rano Raraku. Esta postura abunda en determinadas figuras ubicadas en la costa americana.

Otros investigadores apuntan a la semejanza de los moáis con las estatuas que se erigen en Tiahuanaco, la impresionante ciudad de los andes bolivianos que duró nada menos que 27 siglos, entre el 1500 a. C. y el 1200 d. C., o con la cultura chachapoya (900-1470 d. C.), asentada en el Amazonas peruano. Sus particulares sarcófagos eran sepulcros para una sola persona que reproducían el contorno de una figura de aspecto humano, pero con ciertas características especiales.
El parecido de dichos sarcófagos y algunas de sus máscaras –que pudimos contemplar y fotografiar en el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú– con los moáis es más que evidente. Según el cronista español Cieza de León (1520-1554), los chachapoyas eran los indígenas “más blancos y agraciados de todos cuantos yo he visto en las indias”. ¿Acaso no concuerda esta descripción con la teoría de Heyerdahl, según la cual los viracochas blancos procedentes de Perú colonizaron Isla de Pascua?


Otra evidencia que indica una relación entre Pascua y Perú es el propio nombre con el que los rapanuis bautizaron a la isla: el ombligo del mundo. La capital del imperio inca, actual Cuzco, también era denominada así. Y qué decir de lo escrito por el cronista Sarmiento de Gamboa (1530-1592), quien escuchó de los nobles incas la historia de Túpac Yupanqui, un navegante inca que se lanzó al mar con 20.000 hombres. Regresaron nueve meses después, asegurando que habían desembarcado en dos extrañas islas. Curiosamente, uno de los dioses pascuenses es conocido por el nombre de Tupa o Topa…

El gran enigma: ¿Cómo transportaban los moáis?

En el volcán Rano Raraku se encuentra la cantera en la que se tallaban los moáis. La panorámica es espectacular. Cientos de esculturas en roca volcánica, bien conservadas, algunas semienterradas y en diferentes fases de construcción, se muestran ante el atónito visitante. Sus “fabricantes” delineaban en la roca el futuro moái y luego comenzaban a moldearlo, dejando siempre una quilla que unía la espalda del “gigante” con la piedra. Una vez terminado, se removía y se deslizaba ladera abajo. En el llano existía un foso sobre el que lo colocaban para tallarle la espalda. Hasta aquí todo está claro, pero el gran misterio es cómo los transportaban desde el Rano Raraku hasta los ahus repartidos por la isla, recorriendo en ocasiones decenas de kilómetros por un terreno bastante accidentado.


Desde que Thor Heyerdahl intentara por primera vez mover un moái sobre un trineo de madera, muchos otros arqueólogos han propuesto sus propias teorías. De todos ellos destaca la estadounidense Jo Anne Van Tilburg, quien consiguió que un grupo de escultores rapanuis construyeran un moái de un peso y una estatura media (cuatro metros y diez toneladas) para su “experimento”. A grandes rasgos, su técnica consistía en acostarlo en un trineo de troncos que se deslizaba sobre unos rodillos de madera. Logró moverlo tan sólo unos 200 metros, pero eso sí, sobre un terreno llano.

Para los actuales rapanuis la respuesta se encuentra en sus tradiciones, según las cuales el rey y los sacerdotes desplazaban los moáis con el mana, un poder sobrenatural que sólo ellos detentaban, y con el que hacían caminar erguidos a los “gigantes” sin que nadie los tocara. Aunque pueda sorprender, investigadores de la talla del francés Francis Maziére defendieron la realidad de dicha tradición, al no hallar otra explicación racional. Maziére realizó importantes excavaciones en la ladera del Rano Raraku, desenterrando algunos de los moáis más importantes, incluyendo el de mayor tamaño de todos. Todavía unido a la roca por la espalda, ¡mide 22 metros y pesa 250 toneladas!… (Continúa en “Conocimiento Prohibido).
« Última modificación: Septiembre 29, 2014, 05:14:42 pm por Stevan »

Stevan

  • Dirección y administración
  • *****
    • Misterio Red
Re:Conocimiento Prohibido
« Respuesta #1 en: Septiembre 19, 2014, 07:35:29 pm »
Envió recibido por cortesía de Miguel Pedrero y la editorial Cydonia. Como cualquier libro de Pedrero, es una lectura que recomendamos.

A veces estoy en Facebook y en Twitter.